El empleo no mejora y el Gobierno lo ignora

Se habla de la reforma del Banco Central, de Inocencia Fiscal y de propiedad privada, pero se finge demencia con el día a día.


A esta altura la estrategia del Gobierno es clara: instalar temas económicos de impacto para que no se profundice en los problemas de la micro economía, entre ellos la continua pérdida de empleo.

La idea es “fingir demencia” en las apariciones públicas sobre la realidad del día a día y ante alguna situación incómoda usar la estrategia de la evasiva.

La palabra clave es “heterogénea”. La secuencia completa es admitir que la mejora económica no es para todos los sectores igual y mandar la palabra “heterogéneo” como argumentación. Traducido: aceptamos que le va bien a sólo tres sectores de la economía y nos refugiamos en la esperanza de que “derramará” al resto.

Así se intenta evadir la discusión central que es la calidad de vida de la población.

En las últimas horas el vocero Adrián Ravier se animó a “una más”: dijo que en el Gobierno no se comparte la idea de que “la gente no llega a fin de mes”. Minimizó este escenario diciendo que “sacaron a mucha gente de la pobreza”.

Pero la realidad dice otra cosa y un indicador clave es el empleo.

El último dato disponible publicado es de abril. En ese mes se perdieron 11.673 puestos de trabajo formales. Si se compara con abril de 2025, hay 128.581 empleos en blanco menos. Y desde que Javier Milei asumió la presidencia, el sector privado ya expulsó a más de 235.000 trabajadores.

Los datos muestran una aceleración del deterioro del mercado laboral que, en principio, no da señales de detenerse.

Si bien las tasas de desocupación y subocupación informadas por el INDEC se mantienen relativamente estables, esto se debe a que una buena parte de los trabajadores que perdieron su empleo pasaron a realizar tareas en el sector informal (aplicaciones de mensajería y transporte, por ejemplo) y, por ende, no forman parte del 7,8% que se encuentra oficialmente desempleado (al cierre del primer trimestre).

Pero la consecuencia directa es que este grupo de empleados registrados desplazados ve deteriorada su calidad de vida ante la pérdida de servicios sociales, como asistencia en salud y aportes jubilatorios.

Difícil que en este escenario la calidad de vida de la población haya mejorado.

El Gobierno busca lateralizar esta discusión y la respuesta es uniforme: adjudica el proceso al cambio estructural en materia productiva que está experimentando la Argentina con el nuevo modelo económico.

“El crecimiento es heterogéneo”, es la frase que utilizan en los despachos oficiales para justificar que la mejora económica está concentrada en tres sectores: agro, energía y minería.

Pero con el agro en niveles de empleo tradicionales, los nuevos modelos productivos aún no terminan de madurar y absorber a parte de los trabajadores marginados, que se concentran principalmente en la industria (83.000) y la construcción (60.000).

Por otro lado, este proceso choca con la territorialidad del efecto: a los desempleados de los principales centros urbanos y suburbanos no les resulta sencillo mudarse a las regiones que pueden demandar mano de obra.

Además, buena parte de las inversiones anunciadas, en especial en petróleo y minería, aún tienen que madurar para que realmente sean generadoras de puestos de trabajo reales.

La situación es tan delicada que tanto el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, como Fernando Rodrigo Banderet, intendente de Añelo (corazón de Vaca Muerta), pidieron que quienes se quieran instalar en la zona lo hagan con un trabajo firme porque “no hay empleo para todos”. Incluso advirtieron sobre el colapso de los servicios esenciales por el aluvión de personas que llegaron en los últimos meses.

Según se desprende de los datos oficiales, desde noviembre de 2023 Neuquén aumentó su plantilla de empleos formales en 10.176 trabajadores y Río Negro en 3.092.

Las 22 jurisdicciones restantes no logran recuperar el volumen de empleo previo al cambio de gobierno. El descenso más leve se observa en San Juan (-0,3%), donde también comenzaron a activarse proyectos mineros.

En cambio, se observan situaciones muy delicadas en Formosa (-12,1%), Catamarca (-12,3%), Tierra del Fuego (-15,6%) y Santa Cruz (-16,4%), donde se presentan los descensos más fuertes, según los datos que procesó la consultora Politikón Chaco en base a datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación.

Las expectativas para los próximos meses no son alentadoras. Más de 40 consultoras que opinaron en el último informe del Banco Central indicaron que la tasa de desempleo no variará de manera sustantiva en el segundo semestre de este año.

El Gobierno hizo una apuesta fuerte con la sanción de la reforma laboral, pero, al menos en lo inmediato, no hay indicios de que vaya a dar la respuesta esperada.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) salió al rescate del discurso oficial y dijo que los cambios en la legislación aún eran muy cercanos como para ver resultados.

Con la industria y el comercio más complicados por la apertura económica y el tipo de cambio, la expectativa oficial es que la mejora en los indicadores laborales llegue por el lado de la construcción.

En ese sector esperan una reactivación más o menos inminente luego de las últimas concesiones en rutas nacionales.

Al mismo tiempo, se sigue confiando en que la baja de la inflación provoque una mejora en el salario, lo cual traccionaría el consumo y la producción.

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