Donald Trump cumple un año de su segundo mandato: una por una, las políticas que desafían el orden mundial

En solo 12 meses, el presidente de Estados Unidos impulsó un giro profundo en comercio, migración y política exterior.


Donald Trump cumple este martes el primer año de su segunda presidencia y, en ese corto lapso, dejó una marca profunda tanto en Estados Unidos como en el escenario internacional. El magnate neoyorquino impulsó un cambio drástico en las reglas del comercio global, endureció la política migratoria y relanzó una versión expansiva e intervencionista de la Doctrina Monroe, con efectos que ya generan fuertes debates dentro y fuera del país.

Desde su regreso al poder, Trump dejó en claro que su segundo mandato no seguiría los parámetros tradicionales. En solo un año, su gestión incluyó reclamos de anexión sobre Groenlandia y Canadá, amenazas directas a Cuba, Colombia y México, y una ofensiva sobre Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro.

En ese contexto, el analista Erick Fajardo, consultor en comunicación política y asesor del condado de Arlington (Virginia), describió el impacto del nuevo gobierno en diálogo con TN: “La llegada de Trump ha sido el impacto de un meteorito de extinción global para el orden establecido, en especial para el establishment ‘wokista’ (progresista). Ha sido un cambio absoluto y total de reglas, un cambio de paradigma”.

Donald Trump puso el mundo patas arriba

Para los especialistas, el rasgo distintivo de este primer año fue la velocidad y la confrontación. Trump gobernó con un uso intensivo de órdenes ejecutivas y una lógica de imposición directa que tensionó los equilibrios institucionales.

La experta en comunicación estadounidense Mary Arda, quien encabezó el grupo de voluntarios de la campaña de Hillary Clinton en 2015/2016: “Trump volvió al poder gobernando por velocidad y confrontación: en 2025 firmó 225 órdenes ejecutivas, normalizando un estilo de gobierno por decreto que tensiona el equilibrio constitucional”. Y agregó que, en el plano interno, se profundizaron las deportaciones, los operativos federales y la presión sobre ciudades y estados que resisten la intervención federal.

Según Arda, también se registraron recortes de fondos a universidades y al sector cultural, además de la intervención y el rebautismo de instituciones simbólicas. “En paralelo, aumentaron las alertas por libertades civiles y prensa. Además, en política exterior se instala una lógica de fuerza con precedentes peligrosos (Venezuela, Cuba, Groenlandia e Irán) que, para muchos, erosiona normas internacionales y habilita imitaciones”, advirtió.

La renovada Doctrina Monroe y la tensión institucional

Uno de los pilares del segundo mandato de Trump fue la reactivación de la Doctrina Monroe, formulada en 1823 por el entonces presidente James Monroe bajo el lema “América para los americanos”. En su versión actual, la prensa estadounidense la bautizó como “Donroe”, una fusión entre Donald y Monroe.

Fajardo explicó que esta doctrina solo puede entenderse dentro del nuevo paradigma impulsado por Trump: La Doctrina Donroe ha establecido nuevas prioridades estratégicas. Ha reorganizado la economía, la política exterior, la seguridad interna. Los ejes más importantes de Estados Unidos orbitan en torno a este pensamiento”. En esa línea, incluyó dentro de la estrategia el operativo militar en el Caribe, el plan para debilitar a los socialismos del siglo XXI y la confrontación con enemigos estratégicos como Rusia.

Los aranceles recíprocos, aplicados a gran parte del mundo y que pusieron en jaque al comercio global, también forman parte de esa visión. Para Fajardo, se trata de “una mirada hemisférica, resultado de un pensamiento nacionalista”, que concibe a Estados Unidos como eje de un bloque continental.

En el plano interno, Arda cuestionó la consolidación de una agenda con menor mediación legislativa: “Para su base, eso es eficacia. Para el sistema, el riesgo es el precedente: se normaliza gobernar ‘por decreto’, se tensiona el equilibrio constitucional y se debilitan frenos institucionales”.

La experta destacó además la expansión del aparato federal de control migratorio, con la aprobación de 170.000 millones de dólares adicionales para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la patrulla fronteriza. “La crítica central es el costo humano: redadas, separaciones, miedo comunitario y un enfoque que muchos describen como crueldad”, sostuvo.

Ese endurecimiento, según Arda, intensificó el choque con estados y municipios que intentan limitar la intervención federal y profundizó las preocupaciones por libertades civiles y derechos humanos, especialmente en comunidades vulnerables. En política exterior, concluyó, “la captura de Maduro y la presión sobre Groenlandia refuerzan la percepción de que EE.UU. está tomando una posición expansionista sin voto del Congreso y con cuestionamientos sobre legalidad internacional, creando un precedente peligroso”.

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