Desastre en Nepal: ya son 547 los muertos y temen nuevas inundaciones por un lago formado en el Himalaya

Los equipos de rescate trabajan contra reloj mientras las autoridades mantienen la alerta máxima por el posible desborde de un nuevo lago.


El desastre provocado por las inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y China dejó un saldo de al menos 547 muertos y más de 1.500 personas desaparecidas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando en una de las zonas más afectadas por la tragedia.

Según pudo saber Notas de Actualidad, la cifra de víctimas fue actualizada este viernes por la Policía de Nepal, después de que la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres había informado inicialmente 538 fallecidos. Más de 3.700 personas fueron rescatadas y miles debieron ser evacuadas de las zonas afectadas.

La situación continúa siendo crítica debido al riesgo de nuevas inundaciones. Las autoridades nepalíes emitieron una alerta máxima después de recibir información sobre la posible rotura de una represa en el lado del Tíbet.

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Temor por un nuevo desborde en el Himalaya

Uno de los principales motivos de preocupación es la formación de un nuevo lago de contención en una zona montañosa del Himalaya, en territorio chino. Según las autoridades, el cuerpo de agua se encuentra a unos 2.950 metros de altitud y ya comenzó a desbordarse.

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Nepal y China habían advertido sobre la posibilidad de que el lago provocara nuevas inundaciones en las zonas ubicadas aguas abajo. Por ese motivo, los equipos de emergencia recibieron instrucciones de permanecer en máxima alerta y trasladarse inmediatamente a lugares seguros si aumentaba el riesgo.

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Todavía no está confirmado si la rotura de la represa en el Tíbet está directamente relacionada con el lago formado después de las primeras inundaciones.

El portavoz de la Policía de Nepal, Abi Narayan Kafle, aseguró que las tareas de rescate continúan, aunque bajo condiciones extremadamente peligrosas.

Un desprendimiento provocó el devastador torrente

Los científicos que analizaron imágenes satelitales señalaron que un enorme desprendimiento de rocas se produjo debajo de un glaciar situado en las alturas del Himalaya.

El desplazamiento de grandes cantidades de roca y hielo habría generado un fenómeno de enorme magnitud. Las mediciones sísmicas registraron un movimiento equivalente a 5,2, mientras que el agua del deshielo y los materiales desprendidos incrementaron rápidamente el caudal de los ríos.

El torrente descendió hacia los valles y arrasó con edificios, caminos, puentes e infraestructura tanto en el Tíbet como en Nepal.

La fuerza del agua fue descrita por sobrevivientes como algo mucho más parecido a un tsunami que a una inundación convencional.

«Fue como una tormenta negra»

Uno de los sobrevivientes es Karbir Gaire, un agente de aduanas que se encontraba trabajando en Timure, una localidad nepalesa cercana a la frontera con China.

Gaire contó que estaba frente a su computadora cuando sintió que el suelo comenzaba a temblar. Segundos después vio una enorme masa de agua y lodo avanzar hacia la zona.

El hombre recordó que él y otras personas comenzaron a correr inmediatamente hacia una colina cercana. Según su relato, esos pocos segundos fueron determinantes para salvar sus vidas.

Sin embargo, 15 de sus compañeros de oficina permanecen desaparecidos.

«Fue como una escena de una película de Hollywood. Yo no lo llamo una inundación, fue un tsunami», relató.

Más de 3.000 personas fueron evacuadas en helicóptero

Los equipos de emergencia mantienen un enorme operativo de rescate en las regiones más afectadas.

La agencia nepalí de gestión de desastres informó que 3.253 personas fueron evacuadas por aire en helicópteros. Los sobrevivientes, incluidos varios heridos, fueron trasladados hacia Katmandú y otras zonas consideradas seguras.

Al mismo tiempo, soldados del ejército nepalí trabajan para localizar a personas que quedaron atrapadas en un túnel perteneciente al proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en Rasuwa.

Las imágenes difundidas desde el lugar muestran a los rescatistas intentando sacar a personas cubiertas de barro. El acceso resulta especialmente complejo porque el lodo bloqueó las entradas y salidas del túnel.

El general de brigada Raja Ram Basnet explicó que encontrar los accesos es una de las principales dificultades del operativo.

«La primera prioridad es rescatar a las personas varadas», señaló.

Más de 500 extranjeros están desaparecidos

La tragedia también afecta a ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región por motivos laborales, turísticos o religiosos.

La junta de turismo de Nepal indicó que más de 500 extranjeros permanecen desaparecidos. Entre ellos habría alrededor de 90 ciudadanos estadounidenses.

También hay preocupación por personas que participaban de una peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet, considerado un lugar sagrado para distintas religiones.

Familias de varios países permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos, mientras los gobiernos y las agencias de viaje intentan establecer el paradero de los desaparecidos.

Familias esperan noticias de sus seres queridos

En distintos países, familiares de las víctimas siguen intentando comunicarse con quienes se encontraban en las zonas afectadas.

Rajan Tamang, propietario de un restaurante en Nueva York, contó que recibió la noticia de que su madre y su hermana habían muerto. Otros familiares y amigos continúan desaparecidos.

El hombre relató que la inundación se produjo de manera repentina, cuando muchas personas todavía comenzaban su jornada.

Una situación similar vive Vishnuram Ramaswamy, residente en el sur de India, quien perdió contacto con su madre y sus dos hermanas mientras realizaban una peregrinación al monte Kailash.

La última comunicación ocurrió el miércoles por la mañana, cuando su madre le informó que se dirigían hacia la zona fronteriza y que volverían a comunicarse al llegar al hotel.

Desde entonces, no volvió a tener noticias de ellas.

Mientras continúan las búsquedas, Nepal permanece en alerta máxima ante la posibilidad de nuevas inundaciones. Los equipos de rescate enfrentan terrenos cubiertos de lodo, caminos destruidos y el peligro de nuevos desbordes en una región donde la situación puede cambiar en cuestión de minutos.

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