Crisis industrial en Argentina: por qué registró el segundo peor resultado en un ranking de 56 países

Uno por uno, las causas que explican el deterioro de las industrias y los cierres de fábricas en todo el país.


La industria argentina atraviesa un período de fuerte deterioro de acuerdo con un informe de la consultora Audemus, en el que el país registró el segundo peor resultado industrial entre 56 economías analizadas.

El estudio al que accedió Notas de Actualidad indica que la actividad manufacturera en Argentina cayó en promedio 7,9% durante los últimos dos años, en un escenario marcado por menor producción y cierre de compañías. En el ranking global, el peor desempeño correspondió a Hungría, con una contracción de 8,2%, seguida por Bulgaria (-6,7%), Alemania (-6,3%), Canadá (-5,2%), Italia (-4,8%) y Países Bajos (-3%).

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En el otro extremo aparecen economías con fuertes expansiones industriales. Taiwán lideró el crecimiento con 32,3%, seguido por Vietnam (23,8%), Egipto (19,5%), Costa Rica (16,3%), China (13,3%), Rusia (13%) y Singapur (12,8%).

Las causas que señala el informe

La consultora vinculada al ex ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas sostuvo que, mientras en Europa existen factores externos que explican la retracción industrial, el caso argentino responde principalmente a decisiones internas.

Según el reporte, “en Europa, las causas son identificables y, en parte, exógenas: el shock energético, la competencia china en el sector automotriz y las tensiones comerciales con Estados Unidos”.

En cambio, remarcó que en Argentina la crisis manufacturera responde fundamentalmente a decisiones de política económica doméstica: un tipo de cambio apreciado que erosiona la competitividad, una apertura comercial acelerada y sin selectividad sectorial, y la ausencia de cualquier instrumento de política industrial activa.

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El contraste también se observa dentro de América Latina. Mientras Brasil registró un crecimiento industrial promedio de 3,5%, Chile avanzó 5,2%, Perú 6,5% y Uruguay 3,7%. Colombia y México, en tanto, mostraron caídas leves de 0,7% y 0,4% respectivamente.

El informe puso especial atención en el caso brasileño, al considerar que, pese a compartir el Mercosur y enfrentar desafíos similares, ambos países siguieron caminos diferentes. Entre otras medidas, Brasil implementó programas de estímulo sectorial como Mover para la industria automotriz y mantuvo un tipo de cambio más competitivo.

En ese sentido, el estudio concluyó que “el retroceso industrial argentino no puede explicarse por el contexto global ni regional”.

Empresas cerradas y caída del empleo

El deterioro también se refleja en la cantidad de empresas y en el empleo del sector. Durante los dos años de gestión de Javier Milei, 2.436 compañías industriales dejaron de aportar al sistema de ART, lo que se interpreta como cierres efectivos o reducciones a niveles mínimos de actividad.

Esa cifra equivale a casi el 5% del total de firmas industriales del país. La reducción del entramado productivo se encamina, según el estudio, a perforar los mínimos observados durante la pandemia.

Las empresas que continúan operando enfrentan además un nivel de actividad muy bajo. La utilización de la capacidad instalada se ubica en 57,9%, el registro más bajo de la última década si se excluye el período de restricciones sanitarias.

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El impacto también alcanzó al mercado laboral. Desde 2023 se perdieron 72.955 puestos de trabajo industriales, lo que implica una caída del 6% del empleo en la manufactura.

Aunque después del fuerte desplome del primer semestre de 2024 se registró una recuperación moderada que generó expectativas de cambio de tendencia, el informe señala que desde el tercer trimestre de 2025 la pérdida de puestos volvió a acelerarse.

La respuesta del Gobierno y la reacción empresarial

Frente a los datos sobre el mercado laboral, el ministro de Economía Luis Caputo relativizó el impacto y afirmó que la pérdida de empleo no debería interpretarse como un problema estructural.

Se echa gente en todos los países del mundo y no es un drama. ¿Por qué? Porque en 48 horas la gente consigue empleo y tal vez mejor. Ahí es donde tenemos que ir. Estamos del lado de la gente que no tiene empleo, sostuvo en diálogo con El Cronista.

El funcionario agregó que la discusión económica no debe centrarse en la oposición entre un modelo industrialista y otro aperturista, sino en abandonar —según su definición— un esquema que consideró “prebendario” para avanzar hacia uno basado en competencia e inversión.

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Por su parte, el presidente Javier Milei volvió a cuestionar las políticas de promoción industrial durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Allí aseguró: Desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro”.

Las declaraciones generaron respuesta en el sector empresario. La Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) difundieron comunicados en los que reclamaron “respeto” y pidieron “promover un diálogo constructivo y respetuoso” con el sector productivo.

En esa línea, el titular de la UIA, Martín Rappallini, advirtió en Infobae en Vivo que el Estado tiene que acompañar este proceso de reacomodamiento de la economía. También nosotros vemos con preocupación que en muchas áreas todavía la actividad está rezagada”.

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