Cómo reaccionaron perros reales ante los robots de Elon Musk

Y qué hay del mensaje detrás de la campaña de robots perro, creados con rostros de magnates de la tecnología como Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, entre otros.


Aterradoramente realistas y portadores de un mensaje poderoso, los robots perro del artista digital Mike Winkelmann (más conocido como Beeple), que fuerpn presentados en Art Basel en Miami Beach el año pasado y que acapararon todas las miradas de la célebre feria internacional de arte, hoy se mostraron caminando por las calles de San Francisco. Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Pablo Picasso, Andy Warhol y el propio creador de la exhibición, Beeple, son los genios del arte y la tecnología convertidos en mitad humanoides, mitad robots caninos.

Dichos perros animados salieron de la exhibición para mostrarse en las calles de San Francisco, lo que generó gran conmoción y asombro entre los transeúntes que caminaban por la zona en ese momento. Tanto las personas como los perros quedaron impactados ante una escena difícil de asimilar: “un perro robot con cabeza humana”, con detalles hiperrealistas.

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Muchas de las mascotas de los peatones reaccionaron con miedo, otras se mostraron desconcertadas y comenzaron a ladrar, confundidas ante lo que estaban observando.

Está muestra tecnológica fue parte de la exhibición Regular Animals, que estuvo exhibida a fines del año pasado en  el Centro de Convenciones de Miami Beach, en la feria Art Basel . La exhibición se llamaba «Regular Animals» y presentaba un mensaje  principalmente crítico y reflexivo sobre el futuro de la humanidad en relación con la tecnología.

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En un inicio, la presentación de “Regular Animals” (Animales normales), los robots-perro de Beeple, con sus cabezas hiperrealistas de silicona, se movían despacio, con las patitas dando saltitos, y podían detenerse para fotografiar a los asistentes con las cámaras que portan y “defecar” imágenes tipo Polaroid que generan a partir de esas capturas.

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Cada unidad mecánica funcionaba como una especie de organismo autónomo programado para interactuar con el entorno, generando una experiencia incómoda pero llamativa entre el público. Los asistentes observaban cómo estas criaturas híbridas alternaban entre comportamientos animales y acciones claramente tecnológicas, reforzando la idea de una convivencia cada vez más difusa entre lo orgánico y lo artificial.

La instalación, presentada en el marco de Art Basel, busca además provocar una reflexión sobre el rol de la inteligencia artificial en la producción de imágenes y experiencias. Al convertir la acción de “fotografiar” y “reproducir” en un gesto automatizado, la obra cuestiona quién controla realmente la creación en la era digital.

“Por ahora, nos imaginamos como los autores y operadores de estos sistemas”, ha declarado Beeple en un comunicado. “Sin embargo, a medida que nuestras identidades se entrelazan cada vez más con los marcos digitales, y que la robótica y la IA avanzan hacia formas de autonomía, surge la posibilidad de que estos seres algún día reclamen su propia autoridad interpretativa”.

“Esta obra medita sobre ese umbral: el límite inestable entre observador y observado, control y entrega, permanencia y devenir continuo”, añade el artista Beeple.

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