La reducción ya genera nuevos cálculos sobre el proyecto que envío el Gobierno al Congreso Nacional y que comienza a discutirse.
Por Roberto Pico
El anuncio de una nueva reducción permanente de las alícuotas de derechos de exportación (DEX) implica un costo fiscal directo inicial que se ubica en el rango de US$ 500 y US$ 700 millones, según diferentes análisis.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) proyectó que la reducción de las alícuotas significaría un costo fiscal directo de aproximadamente US$ 570 millones. Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la rebaja de alícuotas para los principales granos y derivados tendrá un impacto fiscal directo de US$ 511 millones en 2026.
A su vez, la consultora LCG llegó a un cálculo mayor y lo extendió a US$ 700 millones.
Según IARAF, la pérdida de recaudación directa se modera ligeramente al considerar el aumento en la recaudación del Impuesto a las Ganancias dada la coparticipación de impuestos. Los menores derechos de exportación aumentan la base imponible de este impuesto, elevando su recaudación, particularmente en los casos donde ya existía una base imponible positiva.
En los cálculos de IARAF, al incorporar este efecto de Ganancias, el costo fiscal directo neto para el gobierno nacional se reduce de US$ 570 a US$ 520 millones. Esta cifra equivale a $704.600 millones y representa el 0,08% del PBI.
Según la Bolsa de Rosario, la recaudación total proyectada por derechos de exportación para 2026 se estima en US$ 4.809 millones. Esto representa una caída del 10% en comparación con lo que se proyectaba recaudar bajo el esquema de alícuotas anterior.
Para IARAF, el impacto fiscal es del 0,08% del PBI. En cambio, para LCG –que espera un impacto de US$ 700 millones– es de 0,1 punto, lo cual consume parte de la meta de superávit de 1,5% del PIB que se impuso el Gobierno para 2026.
La nueva estructura de alícuotas anunciada contempla reducciones diferenciadas por producto:
- Soja: la alícuota se reduce de 26% a 24%.
- Subproductos de soja: la alícuota pasa de 24,5% a 22,5%.
- Trigo y cebada: la alícuota se reduce de 9,5% a 7,5%.
- Maíz, sorgo y girasol: la reducción es de 1 punto porcentual; maíz y sorgo pasan de 9,5% a 8,5%, y girasol de 5,5% a 4,5%.
Efectos indirectos en la recaudación y el mercado
Además de la afectación inicial a la recaudación por DEX, la medida podría generar efectos indirectos positivos en la recaudación general.
Uno de estos efectos se relaciona con la mayor renta de los productores. La renta que antes era capturada por el Estado pasa a los productores. Se espera que una parte sea destinada a consumo e inversión, lo que generaría nuevos ingresos fiscales por impuestos como Ganancias e IVA, impactando la presión tributaria general para los tres niveles de gobierno.
Otro efecto potencial está vinculado con la producción. Si los productores reaccionan positivamente al mayor precio percibido e incrementan su producción (en un escenario de oferta elástica), podría elevarse la base imponible y generarse recaudación adicional de derechos de exportación. Dependiendo de la elasticidad de la oferta, el incremento productivo podría compensar la baja de alícuotas. Este efecto no se presenta si la oferta es inelástica.
En el plano comercial, la menor carga impositiva implica un aumento potencial en el precio percibido por el vendedor. Según BCRA, el FAS teórico aumenta un 3% con el nuevo nivel de retenciones para el complejo soja respecto de los DEX vigentes al 5 de diciembre.
La baja de DEX tiene un impacto amplio en la nueva campaña agrícola. En la campaña 2024/25, aún falta ponerle precio a 27,16 millones de toneladas entre soja y maíz, lo que equivale a US$ 7.084 millones (según valuación FAS).
Respecto al trigo 2025/26, que recién inicia el ciclo comercial, falta poner precio a 18,6 Mt, valuados en US$ 3.016 millones en términos FAS. En esta nueva campaña, solo el 19% de la producción estimada de trigo tiene precio firme.
