El delantero cordobés se reincorporó al conjunto español en medio de la fuerte tensión que existe alrededor de su futuro.
Julián Álvarez volvió a entrenarse con el Atlético de Madrid después de su participación con la Selección argentina en el Mundial 2026, pero su regreso estuvo lejos de ser tranquilo. El delantero cordobés se reincorporó al conjunto español en medio de la fuerte tensión que existe alrededor de su futuro y con Barcelona como el principal destino que aparece en el horizonte. En Madrid, mientras tanto, esperan que el conflicto no termine de romperse.
El regreso de la Araña estuvo marcado por su postura y por la ausencia de dos de los principales protagonistas de la situación. Según informó la prensa catalana, el futbolista esperaba mantener una reunión con Diego Simeone y Miguel Ángel Gil Marín para transmitirles personalmente su intención de abandonar el club. Sin embargo, ninguno de los dos se encontraba en la Ciudad Deportiva de Majadahonda en el momento de su llegada.
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De acuerdo con las versiones difundidas en España, Julián habría quedado especialmente molesto por la situación y habría transmitido a su entorno una postura contundente: “No cuenten conmigo”. El delantero realizó los trabajos físicos correspondientes a su regreso, aunque todavía no se incorporó con normalidad a la dinámica grupal. Este miércoles, con el regreso de Simeone a Madrid, podría producirse el encuentro que todos esperan.
Detrás de la tensión deportiva también existiría un reclamo económico. Según reveló el periodista Jota Jordi, Álvarez habría llegado al Atlético con un salario inferior al que correspondía a su estatus y con la promesa de una futura mejora una vez que el club pudiera acomodar su situación financiera. Esa actualización, siempre según esta versión, nunca se habría concretado.
El escenario se volvió todavía más complejo después de que el entorno del jugador reclamara una solución. También trascendió que el Atlético habría aceptado dejarlo salir si aparecía una propuesta conveniente, algo que ahora no estaría dispuesto a concretar. Barcelona permanece atento a la situación y estaría dispuesto a realizar una oferta cercana a los 100 millones de euros, aunque en el Metropolitano consideran que esa cifra no alcanza para desprenderse de una de sus principales figuras.
La tensión aumentó durante el Mundial, cuando Julián habló públicamente sobre su futuro y dejó una frase que alimentó las especulaciones: “Creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”. Desde entonces, la relación entre el futbolista y el club quedó bajo máxima tensión y cualquier movimiento puede acelerar una definición.
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Ahora todas las miradas están puestas en el cara a cara con Simeone. El entrenador volverá a comandar las prácticas grupales y tendrá frente a frente al delantero que fue una de las figuras del equipo en las últimas temporadas. Esa conversación puede resultar determinante para saber si existe margen para recomponer la relación o si Julián mantendrá su postura y presionará para convertirse en nuevo jugador del Barcelona.
