Ambas prácticas tienen orígenes diferentes y con el paso del tiempo terminaron vinculándose dentro del calendario de rituales del mes.
Cada 1° de agosto, miles de personas en distintas regiones de Argentina mantienen una tradición popular que consiste en tomar caña con ruda en ayunas para atraer salud, protección y prosperidad durante el resto del año. Aunque con frecuencia se la relaciona con el Día de la Pachamama, ambas prácticas tienen orígenes diferentes y con el paso del tiempo terminaron vinculándose dentro del calendario de rituales de agosto.
“Agosto es un momento de transición dentro del ciclo agrícola: se agradece a la Tierra por lo recibido y se realizan ofrendas para pedir que continúe brindando alimento, salud y abundancia”, explicó Flavia Carrión, especialista en espiritualidad natural, en diálogo con Clarín.
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Sin embargo, la especialista aclaró que la caña con ruda posee una historia propia. “Puede formar parte del clima ritual de agosto y de las prácticas de agradecimiento y protección, pero no debería confundirse automáticamente con una ceremonia de ofrenda a la Pachamama”, señaló.
El origen de la caña con ruda
La tradición tiene sus raíces principalmente en el Noreste argentino, especialmente en las provincias de Corrientes y Misiones, además de Paraguay. Surgió a partir del uso ancestral de plantas medicinales y de la búsqueda de protección frente a enfermedades y dificultades asociadas al invierno.
Con el paso del tiempo, la ruda comenzó a combinarse con la caña, una bebida alcohólica incorporada durante la época colonial. De esa mezcla nació una preparación a la que la cultura popular le atribuyó propiedades para alejar enfermedades, malas energías, la envidia y los llamados “males del invierno”.
Qué simbolizan la caña y la ruda
Dentro de la tradición popular, cada elemento de la preparación tiene un significado particular.
Según Carrión, la ruda es considerada una planta vinculada con la protección y la limpieza energética. Además, históricamente fue utilizada por sus propiedades medicinales.
“En las tradiciones populares aparece como una planta capaz de limpiar, proteger y alejar aquello que puede dañar, por eso la plantamos en la entrada de las casas”, explicó.
La caña, en tanto, representa el componente espiritual de la preparación. “Como toda bebida alcohólica de base vegetal, se asocia con los espíritus. Aporta el elemento espirituoso, mientras que la ruda otorga la capacidad de limpiar y proteger”, indicó la especialista.
Desde una mirada simbólica, la mezcla representa un momento de transición: dejar atrás lo negativo y comenzar una nueva etapa con una intención renovada.
Cómo se prepara la caña con ruda
No existe una única receta para preparar esta bebida, aunque la forma más extendida consiste en colocar ramas y hojas de ruda dentro de una botella de caña o aguardiente y dejar que la mezcla macere durante un tiempo.
En algunas familias, la preparación comienza durante el mes de julio para que esté lista al llegar agosto.
Respecto al consumo, una de las costumbres más conocidas indica tomarla el 1° de agosto en ayunas y beber tres o siete sorbos, dependiendo de la tradición familiar o regional.
Al tratarse de una bebida alcohólica, se recomienda consumirla con moderación y recordar que el ritual no depende de ingerir grandes cantidades.
La caña con ruda se mantiene vigente como una expresión de la cultura popular argentina, donde se combinan conocimientos sobre plantas, creencias ancestrales y la intención de comenzar una nueva etapa con deseos de salud, protección y abundancia.
