“Soy el tipo más odiado del país, pero quiero que se investigue”, indicó en medio de la investigación sobre el fentanilo contaminado.
En medio de la investigación por la tragedia sanitaria provocada por fentanilo contaminado, Ariel García Furfaro, titular del laboratorio HLB Pharma, rompió el silencio en el programa Sábado Tempranísimo y lanzó una serie de declaraciones que mezclan pedidos de justicia, denuncias contra el gobierno y acusaciones de persecución.
“Primero acompañar a las familias en el sentimiento. Ustedes me dicen que es lamentable, me ponen a que la gente me diga cosas, la entiendo, acá estoy. Y soy el primero que quiere que se sepa por los familiares que sufrieron esto”, expresó Furfaro, en un intento por mostrarse empático ante las más de 90 muertes vinculadas al uso de ampollas contaminadas.
El empresario aseguró que está dispuesto a enfrentar las consecuencias: “Voy a ir muy pronto preso, porque ¿sabe qué pasa? por ahí me matan para que no se sepa la verdad. Yo prefiero ir preso para que esto se investigue. Pero créanme, que si hubo un error, una negligencia, acá estoy desde el primer momento”.
Furfaro también deslizó que podría haber habido un sabotaje: “Puede ser que haya sido una negligencia, sí puede ser, puede ser que haya sido un atentado, puede ser todo”. Y denunció que está siendo seguido por servicios de inteligencia: “Quinteros, no solo es un servicio contra mí, pero le voy a decir, yo si quiere le mando fotos, me están siguiendo”.
En sus declaraciones, apuntó directamente contra el ministro de Salud, Mario Lugones, y contra la ANMAT: “El ministro ayer mintió, dijo que la gente se puede quedar tranquila, que no hay medicamentos contaminados en la calle. Ahora le voy a mandar a un canal colega suyo que no salió nunca, siete lotes contaminados que están publicados en el ANMAT y el ANMAT no fue ni a investigarlo”.
Furfaro aseguró que su laboratorio colaboró desde el inicio: “Nosotros sacamos 60.000 ampollas el primer día y después el ANMAT la tenía que haber sacado en dos días porque le dimos dónde estaban las ampollas, le dimos la droguería y quién las tenía. No lo hizo en tres meses, lo tuvo que hacer el juez”.
Finalmente, lanzó una dura acusación política: “No confío en este gobierno porque está siendo utilizado por un ministro que fue a la salud para hacer negocios”.
La causa judicial, que investiga el juez federal Ernesto Kreplak, sigue en curso y ya cuenta con Rosario y la provincia de Santa Fe como querellantes. Mientras tanto, el Gobierno nacional pidió la detención de Furfaro y advirtió que podría recusar al juez si no avanza el procesamiento.
