Aluvión en Chile: por qué se originó la marea de barro que arrasó las calles de Santiago

Los incendios forestales del verano también habrían contribuido al desprendimiento de tierra y sedimentos desde la precordillera.


Un aluvión en Santiago de Chile provocó graves inundaciones y dejó escenas de destrucción en la comuna de Las Condes, donde una potente corriente de agua, barro y piedras arrastró vehículos, dañó locales comerciales y cubrió calles y avenidas.

El fenómeno se produjo tras varios días de lluvias intensas que afectaron a la Región Metropolitana y puso en evidencia una combinación de factores climáticos y problemas en los sistemas de evacuación del agua.

Según pudo saber Notas de Actualidad, entre las principales causas aparecen las precipitaciones extraordinarias, la saturación del terreno, la elevada isoterma cero y la obstrucción de dos ductos que debían conducir el agua fuera de las zonas urbanas. A esto se suma el impacto de los incendios forestales registrados durante el verano, que dejaron vegetación destruida y tierra suelta en sectores de la precordillera.

Cuáles fueron las causas del aluvión en Santiago de Chile

Uno de los factores determinantes fueron las intensas lluvias que afectaron a la capital chilena. En Las Condes se registraron 144 milímetros de precipitaciones, según los datos citados en la cobertura del episodio. La acumulación de agua dejó el suelo completamente saturado y redujo su capacidad para absorber nuevas lluvias.

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La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, advirtió sobre las condiciones del terreno después de las precipitaciones y señaló que la cantidad de agua caída había superado lo esperado.

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Otro elemento relevante fue la isoterma cero, es decir, la altitud a partir de la cual la temperatura permite que las precipitaciones se produzcan en forma de nieve en lugar de lluvia. Debido a que este nivel se encontraba más alto de lo habitual, parte del agua cayó en estado líquido en sectores cordilleranos donde normalmente habría nevado.

Esto favoreció una llegada más rápida del agua hacia las zonas bajas, incrementó los caudales y aumentó la presión sobre los cauces y los sistemas de drenaje.

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Los ductos obstruidos que agravaron el desborde

Además de las lluvias, las autoridades señalaron la posible obstrucción de dos ductos paralelos como un factor clave en el desencadenamiento del aluvión.

Según explicó el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, los conductos habrían quedado bloqueados por la acumulación de basura y escombros, lo que habría limitado su capacidad para evacuar el agua.

Ante esa situación, el caudal desbordó la Quebrada Honda y avanzó hacia sectores urbanos de Las Condes. La corriente arrastró sedimentos, ramas y vehículos, además de provocar daños en comercios y establecimientos. Las intensas precipitaciones también elevaron los niveles de los ríos Mapocho y Maipo, que generaron inundaciones en distintos puntos de la Región Metropolitana.

Cómo influyeron los incendios forestales en el aluvión

Los incendios forestales que afectaron a la precordillera durante el verano constituyen otro factor que ayuda a explicar la magnitud del fenómeno.

La pérdida de vegetación dejó sectores del terreno más expuestos a la erosión. Sin la cobertura vegetal que ayuda a retener el suelo, las lluvias intensas pueden arrastrar con mayor facilidad tierra, piedras y otros materiales hacia las quebradas y zonas habitadas. Este efecto puede prolongarse durante meses después de un incendio y aumentar el riesgo de aluviones cuando se producen precipitaciones abundantes.

De acuerdo con la información difundida sobre el episodio, el Ministerio de Obras Públicas y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) tenían previsto instalar mallas de contención para reducir el riesgo. Sin embargo, esas estructuras todavía no estaban operativas cuando ocurrió la emergencia.

Las inundaciones y los daños que dejó el aluvión en Chile

La fuerza del agua y el barro sorprendió a los vecinos y a quienes circulaban por las calles de Las Condes. Distintos registros difundidos en redes sociales mostraron vehículos arrastrados por la corriente y personas que buscaron refugio ante el avance del lodo.

Uno de los episodios más impactantes involucró a un colectivo de línea que fue arrastrado por la correntada, mientras algunos pasajeros se subieron al techo para resguardarse.

En Talagante, ubicada en las afueras de Santiago, el desborde del río Maipo también provocó inundaciones. La situación volvió a poner de relieve la vulnerabilidad de las zonas cercanas a los cauces y de los sectores con viviendas expuestas a las crecidas.

Tras la emergencia, equipos municipales, bomberos y personal especializado desplegaron maquinaria pesada para retirar el barro, despejar las calles y limpiar los colectores obstruidos, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevos desbordes.

Qué medidas se tomaron tras el aluvión en Santiago

Ante la magnitud de los daños, el presidente de Chile, José Antonio Kast, decretó a la comuna de Las Condes como zona de catástrofe, según la información difundida sobre el episodio.

Las tareas posteriores se concentraron en la limpieza de las áreas afectadas, la recuperación de la circulación y la revisión de los sistemas de evacuación del agua.

El episodio dejó en evidencia que el riesgo de aluviones no depende únicamente de la cantidad de lluvia. La saturación del suelo, las condiciones de la cordillera, la pérdida de vegetación por incendios y las dificultades en los sistemas de drenaje pueden combinarse y transformar una tormenta intensa en una emergencia urbana.

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