El acuerdo del Gobierno y el FMI para utilizar las reservas del BCRA

La Casa Blanca otorga un fuerte respaldo político a Mauricio Macri y no va a dejar que el presidente se vea afectado por otra tormenta cambiaria.

El ataque a mansalva en el Congreso generó este jueves una gran preocupación en todos los factores de poder de la Argentina. En la Unión Industrial y en la Asociación de Bancos se lo calificó de una sola manera: muy grave. Miguel Pichetto fue claro al definir la sensación colectiva: “Argentina vuelve a bailar con sus peores fantasmas de pasado”. Los mercados no tuvieron un cimbronazo. La información confidencial que manejaron los financistas vinculó el ataque -de entrada- con una vendetta mafiosa contra la víctima fatal y no a un golpe político al radical Héctor Olivares.

Hubo un leve ajuste cambiario, pero fruto de la inestabilidad internacional. El explícito apoyo político de Donald Trump al Presidente sirvió como bálsamo frente a las propias turbulencias que genera la Casa Blanca en su pelea con China.

El diálogo entre ambos presidentes fue fruto de la intensa intervención de Washington, para torcerles el brazo a los técnicos y directivos del FMI. Clarín anticipó que fue una orden directa de la Casa Blanca lo que obligó al FMI a cambiar sus dogmas y preceptos y autorizar la intervención del BCRA en el mercado cambiario.

El traspié de los técnicos del Fondo generó una fuerte reacción interna en el organismo. Alejandro Werner y Roberto Cardarelli se opusieron inicialmente de manera tenaz a las modificaciones. Pero tuvieron que olvidar sus creencias, cuando recibieron la directiva de David Lipton.

El malestar se reflejó en el trámite totalmente irregular que se utilizó para aprobar el cambio -en definitiva – del acuerdo con la Argentina. El staff omitió producir un habitual y obligado informe, y la notificación informal al Board se concretó sin una reunión presencial de sus directivos. La reacción de los tecnócratas obedece a un temor instalado en Washington: todos están sujetos a una revisión interna de sus decisiones. Packiaraj Murugan es el director de la Oficina de Auditoría e Inspección Interna del FMI.

Afirman que tendría decidido evaluar si los funcionarios del Fondo cumplieron los reglamentos internos cuando dieron vía libre al Central. Para cubrirse, la dupla Werner-Caldarelli habría exigido a Guido Sandleris una serie de férreos requisitos para autorizar que el BCRA intervenga en el mercado. En Washington se dice que el BCRA puede vender en el mercado:

Entre los banqueros existe la información confidencial de que Trump estaría dispuesto a ampliar los préstamos en caso de que la Casa Rosada siga sin hacer pie en los mercados.

La intención de enviar nuevos fondos siempre se evaluó en el caso de que Macri logre la reelección. Sería para asegurar el pago de los fuertes vencimientos del 2020. Pero ahora no se descarta una ampliación de fondos también en caso de que vuelva la inestabilidad cambiaria en el invierno. En Wall Street advierten sobre posibles turbulencias después de que se confirmen las candidaturas -22 de junio- y hasta la elección de octubre. También se admite en las reuniones íntimas de la Casa Rosada: podría ser un “escenario posible”.

La cúpula del Council of the Americas recibió un informe de FIEL sobre la marcha de la economía: sus principales economistas expusieron hace unas semanas un descarnado panorama. También en Manhattan circulan encuestas -contratadas por fondos de inversión- cuyos resultados no son auspiciosos para Cambiemos.

Se trata de informes en los que los encuestadores hablan más claro que los trabajos que elaboran en Buenos Aires. Por eso surgió la conversación pública entre Trump y Macri. El mensaje político que ambos emitieron fue claro: la Casa Blanca otorga un respaldo político todoterreno a Macri. En otras palabras: no va a dejar que el Presidente se vea afectado por otra tormenta cambiaria.

El propio Macri, en septiembre pasado, exploró un apoyo de fondos directo de la Casa Blanca. Existen dos tipos de estos préstamos. Uno, lo puede desembolsar la Reserva Federal por un máximo de 20.000 millones de dolares. El otro: un giro del Tesoro de EE.UU., sin intervención del Congreso. Bill Clinton lo ejecutó en 1994, a favor del tambaleante Mexico.

Steve Mnuchin -el secretario del Tesoro- en la primavera pasada frenó cualquier apoyo directo y canalizó todo por el FMI. Se reservó esa ayuda directa, para una excepción.

La cuestión está relacionada a las versiones sobre el verdadero nivel las reservas del BCRA. Los fondos de libre disponibilidad estarían en torno a unos 20.000 millones de dólares. Varios expertos afirman que la cifra es inferior, porque en estos días el Tesoro afrontó importantes compromisos externos.

Se trata de un importe al límite de lo adecuado, pero sólo en la medida en que el BCRA no sufra un ataque del mercado. Los hombres de negocios evalúan la complicada situación.

Esta semana hubo un encuentro de diez “popes” de la construcción. El panorama coincide: caída libre y expulsión por mes de 10.000 obreros. En la UIA confirman que la industria está en un tobogán. Hay encuentros y una decisión tomada : Miguel Acevedo será reelecto en junio, como “Jefe” de los industriales.

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