El régimen de Nicolás Maduro tildó la medida de Donald Trump de «arbitraria, hostil y violatoria de la soberanía nacional» y activó un operativo para garanzitar el ingreso y la salida de venezolanos.
La decisión del presidente Donald Trump de declarar cerrado “en su totalidad el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela” desató una nueva crisis diplomática en la región. Ante la medida estadounidense, calificada por Caracas como “arbitraria, hostil y violatoria de la soberanía nacional”, el mandatario venezolano Nicolás Maduro activó un operativo especial para garantizar la movilidad de los ciudadanos dentro y fuera del país.
Según informó la vicepresidenta Delcy Rodríguez, “el gobierno estadounidense aceptó la solicitud de María Machado de intentar bloquear el espacio aéreo venezolano”. En ese contexto, la funcionaria anunció que “el presidente Nicolás Maduro ordenó un plan especial para el retorno de los venezolanos varados en otros países, así como para facilitar los itinerarios de salida de quienes deban viajar fuera de nuestro territorio”. Además, señaló que Venezuela activó mecanismos multilaterales para exigir el cese inmediato de lo que considera una acción ilegítima e ilegal.
Turoperadores afectados y un vuelo inusual en la frontera
La confrontación diplomática comenzó a impactar en la industria turística. La empresa rusa Pegas Touristik, uno de los principales operadores de ese país en Venezuela, decidió redirigir a sus pasajeros hacia Cuba por temor a riesgos en la seguridad aérea. Según informó la ATOR, el vuelo Moscú-Porlamar previsto para este lunes fue cancelado y reemplazado por un servicio Moscú-Varadero. Los turistas podrán hospedarse en hoteles del mismo nivel o superior, o guardar el importe para reservas futuras. Su directora, Ana Podgórnaya, indicó que los vuelos a Venezuela se restablecerán cuando se normalice la situación.
En paralelo, un hecho inusual llamó la atención en la frontera sur. Según reveló CNN, un Airbus A319 de la estatal venezolana Conviasa, matrícula YV2984 y previo transporte del presidente Maduro, viajó al estado brasileño de Roraima y aterrizó en Santa Elena de Uairén, a 250 kilómetros de la frontera. Consultado por la cadena, el analista internacional Lourival Sant’Anna afirmó que, según fuentes militares y civiles, no hay indicios de que Maduro busque huir, mientras que el ejército brasileño aseguró que no se detectaron movimientos anormales.
Caracas repudia la medida y suspende vuelos de repatriación
Aunque Nicolás Maduro evitó pronunciarse directamente sobre el anuncio de Trump, la Cancillería venezolana emitió un fuerte comunicado en el que calificó la decisión como “una acción inédita en décadas en América Latina y el Caribe”. El gobierno repudió especialmente el mensaje difundido por Trump en redes sociales, dirigido a “aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas”, y lo interpretó como una amenaza a la soberanía y un intento de aplicar jurisdicción extraterritorial sobre Venezuela.
Tras el anuncio, Caracas suspendió unilateralmente los vuelos de repatriación de migrantes que se realizaban de manera regular, incluso después de la escalada militar estadounidense en el sur del mar Caribe. En lo que va de 2025, el gobierno venezolano contabiliza 75 vuelos de deportación desde Estados Unidos, incluido uno reciente con 175 venezolanos expulsados desde Arizona.
El gobierno chavista pidió a la ONU y a organismos multilaterales condenar lo que calificó como “acto de agresión inmoral” y advirtió que no aceptará “órdenes, amenazas ni injerencias” en su espacio aéreo ni en su integridad territorial.
La medida de Trump estuvo precedida por un aviso de autoridades aeronáuticas estadounidenses a las aerolíneas para evitar operaciones hacia Venezuela debido al despliegue militar en la zona. Tras esa advertencia, varias compañías internacionales suspendieron vuelos y, como respuesta, el gobierno venezolano revocó licencias a seis empresas: las europeas TAP, Iberia y Turkish, y las sudamericanas Avianca, Gol y Latam.
