El estallido en una zona clave de producción pirotécnica deja interrogantes: qué se sabe sobre las causas y el impacto en la comunidad.
Una explosión en una fábrica de fuegos artificiales en el centro de China dejó al menos 26 personas muertas y 61 heridas, informaron el martes medios estatales chinos.
La explosión ocurrió alrededor de las 5 p. m. hora local del lunes en un taller en una zona rural de Liuyang, una pequeña ciudad en la provincia de Hunan, según la agencia estatal Xinhua. Liuyang es conocida como el principal centro mundial de fuegos artificiales. La televisora estatal china CGTN informó en 2025 que representaba el 60 % del suministro mundial.
Imágenes en redes sociales geolocalizadas por CNN muestran una enorme columna de humo elevándose al cielo tras la explosión. La onda expansiva impactó edificios cercanos, dejando algunos con ventanas destrozadas, según la televisora estatal china CCTV.

“Todas las empresas fabricantes de fuegos artificiales en la ciudad han recibido la orden de suspender la producción para una rectificación integral” desde las 7 p. m. hora local del lunes, dijo Dai Shuiwen, alcalde de la ciudad de Liuyang, en una conferencia de prensa el martes.
Xinhua informa de que la policía ha adoptado “medidas de control” contra el responsable de la empresa implicada, una fórmula que en el lenguaje de la prensa estatal suele indicar que la persona se encuentra bajo custodia o sometida a restricciones mientras avanza la investigación. La agencia de noticias añade que las pesquisas sobre las causas del accidente y las labores de gestión posterior siguen en marcha.
El gobierno provincial de Hunan activó el plan de emergencia poco después de que se produjese la detonación, según los medios oficiales. Xinhua recoge que cinco equipos de rescate, con 482 efectivos, fueron movilizados para localizar supervivientes, evacuar a la población de las zonas de riesgo y contener los riesgos de una nueva detonación dentro de la fábrica. El Ministerio de Gestión de Emergencias también ha enviado expertos para dirigir las labores sobre el terreno, y se han desplegado tres robots para rastrear el recinto junto a los equipos humanos.
La causa del accidente sigue bajo investigación, según medios estatales. El líder de China, Xi Jinping, instó a realizar “todos los esfuerzos posibles” para buscar a las personas que aún no han sido localizadas, informó Xinhua.
Las imágenes difundidas por medios estatales muestran edificios dañados e instalaciones humeantes, y a los equipos de emergencia trabajando durante la madrugada.

“Oí un estruendo, salí corriendo y vi una nube en forma de hongo. Cuando se produjo la explosión la casa temblaba. Los cristales de las puertas y las ventanas de la planta baja se hicieron añicos”, ha relatado a Chinanews una vecina de la aldea de Binghe que pidió no ser identificada, según ese medio. Su marido trabajaba en la empresa siniestrada como transportista. “Tuve que llamarle cuatro veces hasta que contestó. Medio aturdido, me dijo que la fábrica había explotado”, recoge Chinanews. De acuerdo con su testimonio, su esposo, que ahora se encuentra hospitalizado, logró salir arrastrándose. Tiene heridas en la espalda, la cabeza, los brazos y la cara.
Cómo los ataques de EEUU en el Caribe están cambiando las rutas del narcotráfico en la región
Aunque la causa de la explosión aún no se ha determinado, el caso ha escalado rápidamente hasta el máximo nivel político. El presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado acelerar la búsqueda de desaparecidos, atender a los heridos, esclarecer lo ocurrido y ha exigido “una estricta rendición de cuentas”.
Fiesta con temática pena de muerte a palestinos: el polémico cumpleaños de un ministro de Israel
La tragedia reabre un viejo debate en el gigante asiático: la tensión entre una industria tradicional, lucrativa y estrechamente ligada a la identidad local, y los persistentes problemas de seguridad en la producción de material explosivo.
El medio económico Caixin recuerda que la empresa implicada ya había sido sancionada este año por deficiencias de seguridad. Según registros públicos citados por los medios chinos, la compañía fue multada en febrero con 15.000 yuanes (unos 1.800 euros) por irregularidades relacionadas con el almacenamiento de sustancias químicas incompatibles.
Liuyang, un condado administrado por la ciudad de Changsha, la capital provincial, es conocido por la producción de fuegos artificiales y petardos. Un reportaje del Diario del Pueblo publicado el año pasado afirmaba que Liuyang albergaba 431 empresas de producción de fuegos artificiales y petardos, que la industria local alcanzó en 2024 un valor de producción de 50.220 millones de yuanes (unos 6.100 millones de euros) y que representaba alrededor del 60% del mercado nacional y cerca del 70% de las exportaciones chinas del sector.
La localidad ya había sido escenario de accidentes graves. En diciembre de 2019, otra explosión en una fábrica similar causó 13 muertos y 13 heridos. Las autoridades locales informaron inicialmente de siete fallecidos y el causo derivó en sanciones y medidas disciplinarias contra 29 funcionarios por ocultación de víctimas y deficiencias de supervisión, además de medidas penales contra los responsables de la firma.
