La volatilidad en los mercados globales, impulsada por la fuerte suba del petróleo y las caídas en las bolsas internacionales, impacta en los activos locales: la deuda soberana en dólares opera en baja y crece la percepción de riesgo entre los inversores.
En un mercado internacional convulsionado por la disparada del petróleo -el Brent llegó a tocar los US$ 119 para luego descender a US$ 110 por barril-, con las bolsas asiáticas y europeas retrocediendo más de 2%, este jueves los bonos y acciones argentinos no se salvan.
Los títulos de la deuda argentina en dólares que cotizan en Wall Street caen hasta 1,70% (sobre todo los que son a más largo plazo, como los Globales 2041 y 2046). Esto hace que el riesgo país -que mide la distancia entre la tasa que paga el país versus la de Estados Unidos- sube 3,6%, a 632 puntos básicos y vuelve al nivel del 11 de diciembre pasado. El miércoles los bonos también habían caído, y más que sus pares de los países emergentes: habían retrocedido un promedio de 1,38%, contra 0,75%.

Algunas acciones argentinas, sobre todo las ligadas al petróleo, como YPF, TGS o Edenor, logran sortear por segundo día las bajas internacionales y suben entre 1,5 y 3,6%. Pero también hay bajas de hasta 3% (Corporación América).
En línea con la caída de los bonos soberanos, el índice líder de la bolsa porteña también muestra una leve corrección en el inicio de la jornada. El S&P Merval retrocede 0,50% en las primeras operaciones, reflejando un clima de cautela entre los inversores tras el avance registrado en la rueda anterior. El indicador venía de subir 1,2% el miércoles, impulsado por compras selectivas de acciones, pero en la apertura de este jueves predominan las ventas y la toma de ganancias, en un contexto marcado por la volatilidad financiera y el aumento del riesgo país.

Los operadores del mercado señalan que el comportamiento de los activos argentinos continúa condicionado por la evolución de los bonos soberanos y por la dinámica del riesgo país, que volvió a escalar y alcanza su nivel más alto de los últimos tres meses. En este escenario, prevalece la prudencia entre los inversores, que siguen de cerca las señales económicas y financieras del Gobierno mientras evalúan el impacto de la coyuntura internacional y la percepción de riesgo sobre los activos locales.
