Roxette volvió a la Argentina: el guiño a Los Redondos que hizo estallar el Movistar Arena

La icónica banda regresó al país tras 14 años y sorprendió al interpretar un clásico del rock nacional: mirá.


El regreso de Roxette a Buenos Aires dejó una escena inesperada que rápidamente se volvió uno de los momentos más comentados del show. En medio de un Movistar Arena colmado, sonaron los primeros acordes de “Ji ji ji”, el clásico de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en un gesto que desató la euforia del público.

El guiño no fue casual. Antes de interpretar “Joyride”, el guitarrista Christoffer Lundquist tocó un fragmento del tema argentino, una práctica que la banda suele repetir en cada país con canciones locales. Según supo Notas de Actualidad, ya lo había hecho en 2012 con “De música ligera”, y ahora volvió a conectar con el público argentino a través de uno de sus himnos más emblemáticos.

La reacción fue inmediata: miles de personas cantaron al unísono mientras las imágenes se viralizaban en redes sociales, donde los fanáticos destacaron el momento como uno de los puntos más altos de la noche.

Un regreso cargado de clásicos y emoción

El show marcó el regreso de la banda sueca al país tras 14 años de ausencia, con un repertorio que repasó sus mayores éxitos en un concierto de dos horas sin pausas.

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Sonaron clásicos como “The Look”, “Listen to Your Heart”, “Dressed for Success” y “Joyride”, confirmando la vigencia de un cancionero que atraviesa generaciones. Uno de los momentos más emotivos llegó con “It Must Have Been Love”, coreado por todo el estadio.

La presentación formó parte de una gira internacional que incluyó shows en África, Europa y Oceanía, y que en 2026 llegó a Sudamérica con fechas en Argentina, Brasil, Uruguay y Chile.

Un homenaje que atraviesa el tiempo

En esta nueva etapa, Per Gessle lidera la banda acompañado por Lena Philipsson, en una formación que convive con la ausencia de Marie Fredriksson, fallecida en 2019 tras una enfermedad.

Lejos de quedar atrapado en la nostalgia, el recital funcionó como un homenaje vivo, donde cada canción mantuvo presente el legado de la histórica cantante.

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El contexto también le dio un marco especial al show: en 2026 se cumplen 40 años del debut de Roxette con “Pearls of Passion”, mientras que “It Must Have Been Love” superó las mil millones de reproducciones en Spotify, consolidando su lugar como uno de los grandes clásicos del pop.

El cierre encontró al estadio completamente rendido, en una noche atravesada por la emoción y la memoria. Entre el cruce de “Ji ji ji” y “Joyride”, Roxette dejó algo más que un recital: una conexión inesperada entre culturas que confirmó que algunas canciones, simplemente, no tienen fecha de vencimiento.

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