El equipo paulista ahora espera rival que saldrá del ganador entre Liga de Quito y San Pablo.
Desde el sorteo de los octavos de final, el posible cruce con Palmeiras en cuartos encendía las alarmas en Núñez. Y este miércoles, en San Pablo, se confirmó el presagio: el equipo de Marcelo Gallardo cayó 3-1 en el Allianz Parque y cerró la serie con un global de 5-2 a favor del Verdao.
River sorprendió en el primer tiempo con un planteo audaz. Gallardo abandonó la línea de cinco, apostó por cuatro defensores y cinco volantes, entre ellos Juanfer Quintero, y dejó fuera a Enzo Pérez. La apuesta rindió: a los 6 minutos, Juanfer asistió a Maxi Salas, quien de cabeza puso el 1-0 y encendió la ilusión.
El equipo argentino mostró intensidad, orden y actitud. Armani sostuvo el resultado con atajadas clave, Montiel se lució en los duelos individuales, y Salas incomodó a la defensa rival con picardía y coraje. Pero la falta de eficacia en el cierre del primer tiempo —con dos chances claras desperdiciadas— sería determinante.
En el complemento, Palmeiras encontró el empate con un cabezazo de Vitor Roque tras un centro de Piquerez. El gol desató tensiones: gestos provocadores, empujones y una pelea con los suplentes brasileños marcaron el clima caliente del partido.
Gallardo buscó variantes ofensivas con los ingresos de Lencina, Colidio y Borja, pero el equipo perdió claridad. Castaño, errático, generó contras peligrosas y acumuló errores que pesaron en el desarrollo.
La expulsión de Acuña por una falta sobre Facundo Torres fue el golpe final. José López convirtió el penal y luego definió por encima de Armani para sellar el 3-1 definitivo.
River se despidió de la Copa con dignidad en el juego pero superado en contundencia. Palmeiras, sin brillar, mostró jerarquía y aprovechó cada error.
