El hombre se suma a la lista de presos políticos del régimen chavista, que aun tiene cautivo al gendarme Nahuel Gallo y al abogado Germán Giuliani y que liberó a Yacoov Harari en los últimos días.
Durante meses, los casos de argentinos detenidos en Venezuela parecieron limitarse a un puñado de nombres conocidos. El más visible fue el de Nahuel Gallo, el gendarme arrestado en diciembre de 2024 cuando intentó ingresar al país para reencontrarse con su familia. Luego apareció el del abogado Germán Darío Giuliani, detenido en mayo de 2025. Más recientemente, se confirmó la liberación del argentino-israelí Yacoov Harari, de 72 años.
Sin embargo, en ese listado incompleto había otro argentino cuya situación pasó casi inadvertida: Roberto Baldo, comerciante radicado en Caracas, detenido junto a su esposa y acusado de terrorismo.
Una detención sin explicaciones y días de desaparición
El caso de Baldo aparece mencionado en un Reporte Especial sobre Presos Políticos con Nacionalidad Extranjera elaborado por la ONG Foro Penal, que brinda asistencia jurídica a personas detenidas arbitrariamente por la dictadura venezolana. Aunque el informe fue publicado en marzo de este año, recién en las últimas horas comenzó a circular con mayor fuerza.
Según la reconstrucción realizada por la organización, Baldo y su esposa, Montserrat Espinosa Irbern, son dueños de una pizzería ubicada en Los Palos Grandes, una zona residencial de Caracas. Ambos fueron detenidos el 29 de noviembre de 2024 por personas identificadas como presuntos funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCM).
Tras el arresto, la pareja permaneció varios días desaparecida, sin que sus familiares pudieran conocer dónde estaban ni bajo qué cargos se los retenía. Recién el 2 de diciembre fueron llevados a una audiencia de presentación ante un juez, donde se les imputó el delito de terrorismo.
Baldo, que posee doble nacionalidad argentina y venezolana, fue trasladado al Centro Penitenciario Yare III, en el estado de Miranda. Su esposa, en tanto, quedó recluida en la sede de la PNB El Valle, en la ciudad de Caracas.
Foro Penal vinculó la detención con un episodio ocurrido en el local gastronómico: un sobre que había sido dejado en la pizzería y que debía ser entregado por un mensajero en la embajada argentina.
Cárceles denunciadas y liberaciones parciales
El penal donde permanece detenido Baldo está ubicado en San Francisco de Yare, a aproximadamente una hora de Caracas, una zona que concentra varios centros penitenciarios sobre los que pesan graves denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Organizaciones especializadas y medios locales alertaron sobre aislamiento prolongado, falta de alimentación adecuada y torturas. Un informe del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) advirtió que alrededor de 300 internos fueron sometidos a regímenes de aislamiento total y que otros padecieron enfermedades como tuberculosis sin recibir tratamiento médico, además de documentar prácticas de tortura sostenidas durante meses.
En este contexto, el lunes se confirmó la liberación de Yacoov Harari, quien había sido detenido el 4 de septiembre de 2024 y permaneció más de un año preso en El Rodeo I. La excarcelación fue verificada por Foro Penal, a partir de las listas difundidas por el régimen chavista.
Desde el gobierno venezolano se informó que 116 presos políticos recuperaron la libertad, aunque la ONG logró identificar hasta el momento 50 nombres, entre ellos varios ciudadanos extranjeros.
No hubo anuncios sobre la situación de Nahuel Gallo, detenido desde el 8 de diciembre de 2024. En medio de la incertidumbre, su madre describió el escenario como “desesperante” y afirmó: “Quedó solo, totalmente solo allí. Está desamparado. No tiene a nadie”. El hijo del gendarme permanece en Argentina junto a su madre, María Gómez.
Tampoco se registraron avances en el caso de Germán Giuliani, quien se encontraba en Venezuela desde mediados de abril y no fue detenido al momento de ingresar al país.
Mientras continúan las liberaciones parciales, la situación de Baldo sigue sin pronunciamientos oficiales, en un clima de hermetismo diplomático y con su nombre todavía ausente del debate público, pese a llevar más de un año detenido.
