La música española está de luto tras el fallecimiento del histórico cantante, quien compuso más de 150 piezas musicales y llegó a vender casi cuatro millones de discos.
La música española atraviesa horas de dolor tras la muerte de Robe Iniesta Ojea, fundador y alma de Extremoduro, quien falleció a los 63 años por causas que no fueron informadas.
La noticia fue anunciada por su agencia a través de un comunicado en redes sociales, donde definieron que se trataba de “la nota más triste”. Su legado, construido durante décadas, quedó grabado en millones de seguidores dentro y fuera de España.
En 2023, el músico había cancelado de urgencia los shows de despedida de su gira tras ser diagnosticado con un tromboembolismo pulmonar, una afección que lo obligó a guardar reposo estricto debido al grave riesgo para su salud.
La despedida a una figura irrepetible
“Hoy despedimos al último gran filósofo, al último gran humanista y literato contemporáneo de lengua hispana, y al cantante cuyas melodías han conseguido estremecer a generaciones y generaciones”, comunicó la agencia Dromedario Records, que también adelantó que en los próximos días precisarán el lugar y la hora para despedir al artista en Plasencia.
La trascendencia de la noticia llevó al Ayuntamiento de Plasencia a declarar tres días de luto oficial y habilitar un libro de condolencias para quienes deseen dejar su mensaje. Nacido en esa ciudad extremeña en una familia humilde, Robe aprendió de manera autodidacta a tocar la guitarra y comenzó a componer en su adolescencia, trazando desde temprano el camino que lo convertiría en una de las voces esenciales del rock español.
A lo largo de su carrera llegó a vender casi cuatro millones de discos, registró más de 150 obras musicales como socio de la SGAE y dejó piezas fundamentales del género como So payaso, Jesucristo García, Pedrá o Destrozares.
Extremoduro y una obra que cambió el rock
En 1987 decidió fundar Extremoduro, concebido como una expresión pura de libertad artística. Antes había integrado el grupo Dosis Letal, pero sería con su nueva banda donde reescribiría la historia del rock español. Comenzaron con un estilo punk callejero y visceral, que luego evolucionó hacia un rock elaborado, poético y de sensibilidad cruda, con discos que marcaron época como Agila (1996), La ley innata (2008) y Para todos los públicos (2013).
Ya en su etapa solista, Robe publicó trabajos celebrados como Lo que aletea en nuestras cabezas (2015), Destrozares, canciones para el final de los tiempos (2016) y Mayéutica (2021), que confirmaron que su inspiración seguía en un punto alto. En 2018 protagonizó Robe. Bienvenidos al temporal, película que registró conciertos multitudinarios en Mérida, Barcelona y Madrid.
Un año antes de su muerte sorprendió al aparecer en Caída libre, uno de los temas del último disco de Leiva, en una colaboración muy celebrada que se gestó casi como un milagro.
Robe Iniesta deja una obra inmensa, una identidad artística inigualable y una huella emocional en generaciones de oyentes. Su voz, su lírica y su búsqueda incansable de libertad seguirán resonando mucho más allá de su tiempo.
