Los contagios confirmados en 2025 triplican los registrados en 2024, lo que llevó a la Sociedad Argentina de Pediatría a emitir una alerta sanitaria.
El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) informó un fuerte incremento de los casos de tos convulsa —también conocida como coqueluche o pertussis— en Argentina. Los contagios confirmados en 2025 triplican los registrados en 2024, lo que llevó a la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) a emitir una alerta sanitaria.
La situación es especialmente preocupante debido a cuatro fallecimientos de niños menores de dos años reportados en los últimos meses.
¿Qué es la coqueluche y cuáles son los síntomas?
La coqueluche es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se caracteriza por una tos intensa y en accesos, que puede extenderse por más de dos semanas, motivo por el cual se la conoce como la “tos de los 100 días”. Los episodios suelen ser tan violentos que pueden provocar vómitos, dificultad para respirar y un “silbido” característico al inhalar.
Los lactantes menores de seis meses son los más vulnerables, ya que pueden desarrollar apnea (pausas en la respiración) y cianosis (coloración azulada de la piel), complicaciones que pueden resultar mortales. En cambio, en adolescentes y adultos, la enfermedad suele manifestarse como una tos persistente, aunque este grupo actúa como principal fuente de contagio para los bebés.
¿Cómo se previene la tos convulsa?
Las autoridades sanitarias remarcan que la vacunación es la única medida eficaz para evitar las formas graves de la enfermedad y las muertes. El esquema recomendado es el siguiente:
- Lactantes: vacuna Quíntuple o Pentavalente a los 2, 4 y 6 meses.
- Niños: refuerzos con Quíntuple o DPT a los 18 meses y a los 5 años (ingreso escolar).
- Adolescentes: vacuna Triple Bacteriana Acelular (DTPA) a los 11 años.
- Embarazadas: vacuna Triple Bacteriana Acelular (DTPA) en cada embarazo, a partir de la semana 20 de gestación, para proteger al recién nacido.
Además, el personal de salud en contacto con menores de un año y los convivientes de bebés prematuros también deben estar vacunados para reducir el riesgo de transmisión.
