Programa nuclear y misiles balísticos: EEUU e Irán dialogan sin terreno común

Las conversaciones se desarrollan en un clima de fuerte desconfianza, con posturas opuestas sobre seguridad regional, sanciones y proyección de poder en Medio Oriente.


Aunque la diplomacia de último minuto logró salvar el encuentro de este viernes 6 de febrero, Washington y Teherán llegan a la mesa con posturas muy distantes. Mientras la República Islámica se ha mostrado dispuesta a entablar un diálogo sobre su programa nuclear atado al posible levantamiento de sanciones, la Administración de Donald Trump busca discutir el desarrollo de misiles, el apoyo iraní a grupos regionales y la brutal represión a las últimas protestas, temas que Irán no está dispuesto a abordar.

Las gestiones de países de Medio Oriente, con Turquía a la cabeza, salvaron lo que, en las primeras horas del miércoles, parecía el colapso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, incluso antes de que se sentaran a la mesa. Según ha trascendido, la mediación de líderes árabes aseguró que el encuentro de este viernes tenga lugar en Mascate, capital de Omán. Pero en la víspera, las diferencias persisten sobre el formato de los diálogos y su alcance. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dejó claro que Washington pretende que las conversaciones vayan más allá de lo nuclear para discutir sobre el programa de misiles balísticos de Irán, su respaldo a grupos en la región y el «trato a su propio pueblo», en referencia a la mortífera represión a las recientes manifestaciones.

Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi (izquierda),fotografiado en Teherán, Irán, el 25 de febrero de 2025, y a Steve Witkoff (derecha).

Irán, en tanto, ha remarcado que solo está dispuesto a abordar su desarrollo nuclear, con la premisa de conseguir un levantamiento de las sanciones internacionales, que Teherán considera injustas.

El programa nuclear iraní, histórico punto de tensión

Este es el único aspecto sobre el que tanto Estados Unidos como Irán están de acuerdo en negociar, aunque con objetivos distintos. La tensión en torno al desarrollo nuclear de Irán se remonta a 2003, cuando el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) declaró por primera vez que la República Islámica incumplía el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Este pacto respeta el derecho de Teherán a contar con un programa de energía nuclear civil, pero le prohíbe utilizar esos mecanismos, sobre todo el enriquecimiento de uranio, para desarrollar armas atómicas. Tras presionar a Irán con una combinación de sanciones y diplomacia, las potencias occidentales junto con China y Rusia firmaron en 2015 el acuerdo nuclear para restringir el programa nuclear iraní a cambio de flexibilizar las sanciones. Sin embargo, ese entendimiento alcanzado durante la presidencia de Barack Obama fue duramente criticado por Donald Trump, que lo abandonó en 2018, durante su primera presidencia.

Una foto publicada por la Organización de Energía Atómica de Irán el 4 de noviembre de 2019 muestra las instalaciones de enriquecimiento atómico en el centro de investigación nuclear de Natanz.
Una foto publicada por la Organización de Energía Atómica de Irán el 4 de noviembre de 2019 muestra las instalaciones de enriquecimiento atómico en el centro de investigación nuclear de Natanz. AFP – HO

Desde entonces, Irán, que insiste en que su programa nuclear es pacífico, ha llegado a enriquecer uranio a niveles cercanos al 60%, siendo el único país del mundo que alcanza ese umbral sin tener un plan de armas nucleares. Se necesita uranio enriquecido al 90% para el desarrollo de bombas atómicas.

Si bien después de la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio pasado, en la que EE. UU. bombardeó instalaciones nucleares iraníes, Trump aseguró que esos sitios estaban «destruidos», el alcance de los daños sigue siendo incierto. En noviembre pasado, oficiales iraníes aseguraron que los ataques habían detenido la producción de uranio enriquecido, pero estos sitios no han podido ser inspeccionados por la OIEA. Aunque en Mascate se espera que este tema lidere las conversaciones, en el pasado, Trump ha reclamado una prohibición total del enriquecimiento de uranio a Irán, una posición maximalista que Teherán rechaza.

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