Preocupados por el rumbo político, económico o social de EEUU, muchos ciudadanos ven con buenos ojos emigrar hacia el sur.
El interés por emigrar desde Estados Unidos crece de forma sostenida. Muchos ciudadanos, preocupados por el rumbo político, económico o social de su país, exploran opciones para obtener una segunda ciudadanía que les permita establecerse en otro lugar del mundo. Y lo hacen, en algunos casos, a través de programas de inversión, y en otros, apelando a la ciudadanía por descendencia o naturalización.
Detrás de este fenómeno hay razones diversas: desde una visión crítica hacia la administración actual, hasta la búsqueda de mayor libertad financiera, seguridad o derechos civiles. “Hay personas consternadas por lo que está sucediendo en Estados Unidos. Supongo que los llamaríamos liberales, pero en realidad son personas con sensibilidades modernas, que ven el mundo en términos globalistas y quieren salir del país”, explicó Ted Baumann, director de Diversificación Global de la organización International Living.
Vías rápidas: inversión o herencia
Más de 20 países ofrecen ciudadanía acelerada, con tiempos de espera que van de los tres meses a los tres años. Las opciones más rápidas suelen estar ligadas a inversiones económicas: en San Cristóbal y Nieves, por ejemplo, se puede acceder a la ciudadanía tras una inversión mínima de 250.000 dólares. En países como Moldavia o Macedonia del Norte, basta con una donación de entre 100.000 y 200.000 dólares.
Baumann sostiene que el panorama político y económico en Estados Unidos empuja a muchos a considerar estas vías. “No se trata solo de gente a la que no le gusta Trump. Se trata de gente que quizás votó por Trump, pero ahora teme que eso afecte su patrimonio, por lo que están trasladando discretamente sus bienes fuera del país”.
Frente a la promesa de Donald Trump de otorgar ciudadanía estadounidense a quienes inviertan al menos 5 millones de dólares, otros países resultan más accesibles. En Argentina, por ejemplo, es posible obtener la residencia permanente sin necesidad de inversiones ni antecedentes penales, y eventualmente la ciudadanía por naturalización, tras una permanencia legal en el país. Bajo el gobierno de Javier Milei, los ciudadanos estadounidenses incluso son más bienvenidos que en gestiones anteriores.
El boom de la ciudadanía por ascendencia
Otra vía muy buscada es la ciudadanía por descendencia, sobre todo en países europeos como Italia, Irlanda, Portugal o Polonia. Estas naciones permiten a personas con antepasados nacidos allí solicitar la ciudadanía, siempre que puedan comprobar su vínculo. Sin embargo, algunos países han empezado a endurecer sus requisitos: en Italia, por ejemplo, ya no se aceptan solicitudes por ascendencia previa al siglo XX, salvo en casos excepcionales.
Según GovAssist, una organización especializada, cada vez más estadounidenses solicitan pasaportes europeos para gozar de mayor libertad personal, beneficios fiscales y libre movilidad por el espacio Schengen. Además, muchos jóvenes se han sumado a esta tendencia que antes era propia de jubilados o adultos mayores.
“La gente desea tener el derecho a vivir en otro lugar. Que si se suben a un avión no tengan que regresar en 90 días. Eso es lo primero que buscan”, detalló Baumann, quien afirmó que el 90% de las consultas que recibe no buscan ciudadanía, sino residencia prolongada en el extranjero.
El tiempo apremia
Para quienes desean abandonar Estados Unidos, el tiempo se ha convertido en un factor decisivo. Según Baumann, muchas personas están asustadas por la situación actual y buscan alternativas urgentes para proteger sus derechos, su calidad de vida y sus finanzas.
“Esta no es una situación normal”, advirtió el especialista. Y la creciente demanda por asesoramiento en trámites migratorios, especialmente hacia el Caribe y Europa, parece confirmarlo.
