Plazo fijo tradicional: bancos propician fuerte baja de tasas y se hunde la rentabilidad

Expertos sugieren buscar alternativas como instrumentos indexados y UVA.


En las últimas semanas, las tasas de interés en pesos registraron una marcada baja, en línea con la estrategia oficial de incentivar el crédito y reactivar la actividad económica. Este movimiento impacta directamente en la rentabilidad de los plazos fijos tradicionales, que comienzan a mostrar rendimientos negativos en términos reales.

Según datos del mercado, la tasa nominal anual (TNA) de los depósitos a 30 días se ubica actualmente en torno al 19% en el Banco Nación, lo que implica una renta mensual cercana al 1,56%. En otras entidades financieras, incluso, las tasas descienden hasta el 15% anual, equivalente a aproximadamente 1,24% mensual. En el extremo superior, algunos bancos ofrecen hasta 21,5% anual (1,77% mensual).

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Estos niveles quedan por debajo de la inflación reciente. El índice de precios registró un alza de 3,4% el mes pasado y las proyecciones privadas anticipan un 2,6% para abril. De este modo, los plazos fijos tradicionales presentan rendimientos negativos en términos reales, erosionando el poder adquisitivo de los ahorros.

No obstante, el instrumento aún conserva cierto atractivo relativo frente al dólar. En lo que va del mes, el tipo de cambio muestra una leve caída y acumula un descenso en lo que va del año, lo que posiciona al plazo fijo por encima de la divisa en términos de rendimiento reciente.

La baja de tasas responde a varios factores. Por un lado, la estabilidad cambiaria, impulsada por el ingreso de divisas de la cosecha gruesa y emisiones de deuda privada. Por otro, la reducción de encajes bancarios dispuesta por el Banco Central, que incrementó la liquidez del sistema financiero. Este contexto permitió abaratar el costo del dinero y presionar a la baja las tasas pasivas.

Economistas coinciden en que el objetivo oficial es trasladar esta reducción al crédito, para dinamizar el consumo y la inversión. Sin embargo, advierten que el escenario complica las decisiones de los ahorristas.

Desde el análisis privado, señalan que el plazo fijo ya no logra cubrir la inflación y tampoco garantiza mantener su ventaja frente al dólar en el mediano plazo. En este contexto, comienzan a ganar terreno alternativas como los instrumentos ajustados por inflación (CER) y los plazos fijos UVA, que ofrecen rendimientos atados a la evolución de los precios.

En términos concretos, una colocación de $1 millón a 30 días con una tasa del 19% anual genera un retorno de $15.616, mientras que a tasas del 15% el rendimiento baja a poco más de $12.000. Ambos casos quedan por debajo de la inflación estimada para el período.

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Así, el plazo fijo tradicional se consolida actualmente más como una herramienta de liquidez de corto plazo que como una opción de inversión para preservar el valor del capital. Las expectativas del mercado apuntan a una desaceleración inflacionaria hacia el segundo semestre, lo que podría recomponer parcialmente su atractivo.

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