El movimiento del suelo del cerro Hermitte obligó a los habitantes de los barrios Sismográfica y El Marquesado a abandonar la zona ante el riesgo de colapso de viviendas.
La madrugada del domingo se vivieron momentos de extrema tensión en Comodoro Rivadavia, cuando el desplazamiento de una amplia porción de la ladera sur del cerro Hermitte obligó a evacuar de manera preventiva a más de 90 familias de los barrios Sismográfica y El Marquesado, ante el riesgo inminente de colapso de viviendas.
El movimiento del suelo, que se había intensificado durante la noche del sábado, derivó en una evacuación urgente luego de que la ladera volviera a desplazarse de forma repentina. La municipalidad había recomendado previamente el desalojo por un plazo mínimo de 48 horas, pero el fenómeno geológico aceleró la salida inmediata de los vecinos.
El intendente Othar Marcharashvilli confirmó en conferencia de prensa que las próximas 48 horas serán clave. En ese período se vallará el área afectada, estimada en 1.600 metros de extensión y alrededor de 200 viviendas, mientras equipos técnicos realizan un monitoreo permanente para definir los pasos a seguir. La medida alcanza a sectores de Sismográfica y a la zona Marquesado–Los Tilos, catalogadas como de riesgo geológico.
Las primeras señales del colapso
Los vecinos comenzaron a percibir el desplazamiento a través de ruidos profundos, vibraciones constantes y grietas que se propagaron rápidamente por casas, calles y veredas. “Mi casa se abrió al medio”, relató una vecina, al describir cómo una fisura atravesó su vivienda y la obligó a abandonarla junto a su familia. Otros habitantes hablaron de sonidos “como explosiones” y del crujido persistente del suelo antes de que comenzara a ceder.
El cerro Hermitte es una elevación sedimentaria ubicada al oeste del casco urbano, compuesta por suelos arcillosos y estratos poco consolidados, lo que la vuelve especialmente vulnerable a movimientos de talud. Según explicó el geólogo José Paredes, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, existen estudios desde la década de 1950 que advertían sobre la fragilidad del sector y los riesgos de urbanización.
La pendiente pronunciada y la intervención humana acumulada incrementaron la inestabilidad del macizo, que ya había registrado desplazamientos menores. Especialistas señalaron que variaciones en la humedad y en las presiones internas del terreno pueden acelerar este tipo de procesos, como ocurrió en este episodio.
Evacuación, daños y alerta permanente
El corrimiento del cerro provocó hundimientos en calles, roturas de veredas y daños severos en viviendas, algunas de las cuales quedaron inhabitables. También se registraron roturas en cañerías de agua y gas, lo que elevó el riesgo y aceleró la evacuación.
El operativo fue coordinado por Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y fuerzas de seguridad, que trabajaron durante toda la madrugada. Las familias evacuadas fueron trasladadas al Club Talleres, el Club Ameghino y el Hotel Deportivo, espacios habilitados como albergues transitorios. El desalojo se desarrolló en un clima de tensión, con vecinos que inicialmente se resistieron a dejar sus casas por temor a robos.
Marcharashvilli calificó lo ocurrido como “una catástrofe” y destacó que la ausencia de víctimas fue resultado del monitoreo previo y la rápida respuesta de los equipos de emergencia. “Es una suerte que no haya habido heridos”, señaló, y agradeció el trabajo del personal municipal y de las fuerzas de seguridad. También indicó que los gobiernos provincial y nacional se pusieron a disposición para asistir a los afectados.
El viceintendente Maximiliano Sampaoli confirmó que no se registraron heridos, aunque advirtió que el cerro sigue siendo inestable y que la evacuación preventiva se mantendrá. En la misma línea, el secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Fernando Ostoich, precisó que el desplazamiento alcanzó unos 1.600 metros y que se realizan relevamientos casa por casa. El municipio trabaja de forma conjunta con el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) y especialistas universitarios para el seguimiento permanente del terreno.
La alerta continúa vigente. Un relevamiento técnico confirmó que solo cedió alrededor del 20% del área inestable, lo que implica que el proceso no ha finalizado. Paredes advirtió que el desprendimiento parcial puede incrementar el peligro: “Que una parte del terreno ya se haya movido no significa que el problema esté resuelto. Al perder peso en su base, es más fácil que se siga moviendo lo que está al lado; por lo tanto, el proceso no terminó ahora”.
Según los especialistas, la magnitud del fenómeno es inédita, ya que no es habitual que 1.600 metros de ladera se desplacen de manera conjunta. El proceso comenzó a manifestarse el 27 de diciembre y tuvo una aceleración crítica en los últimos días. Frente a este escenario, la recomendación técnica es clara: no debe permanecer ninguna persona dentro del perímetro afectado, mientras el cerro Hermitte continúa bajo estricta vigilancia.
