Entre los candidatos destacados por las principales casas de apuestas figuraban César Aira y Samanta Schweblin, ambos escritores nacionales.
La Academia Sueca otorgó este jueves el Premio Nobel de Literatura al escritor húngaro László Krasznahorkai, destacando “su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”. Nacido en Gyula, cerca de la frontera con Rumania, el autor de 71 años es reconocido por retratar la tensión entre orden y caos, con una prosa densa, filosófica y profundamente inquietante.
Entre sus obras más celebradas se encuentran Tango satánico, La melancolía de la resistencia, Guerra y guerra y Al norte la montaña. La Academia lo describió como “un gran escritor épico de la tradición centroeuropea que se extiende desde Kafka hasta Thomas Bernhard”, y subrayó su giro hacia Oriente en sus últimos trabajos, con un tono más contemplativo y lírico.
La decisión se inscribe en una tendencia reciente del comité de premiación de reconocer voces literarias que desafían los límites formales y temáticos, como ocurrió en años anteriores con Jon Fosse, Annie Ernaux y Han Kang.
Aunque el galardón no quedó en manos latinoamericanas, dos escritores argentinos figuraron entre los candidatos destacados por las principales casas de apuestas: César Aira y Samanta Schweblin. Aira, autor prolífico y figura de culto, ocupó el puesto 17 en el ranking de favoritos, mientras que Schweblin, reconocida internacionalmente por obras como Distancia de rescate y El buen mal, también fue mencionada entre los aspirantes.
Ambos autores representan estilos muy distintos: Aira con su experimentación constante y su rechazo a la solemnidad narrativa; Schweblin con su exploración de lo inquietante, lo íntimo y lo fantástico en clave contemporánea. Su inclusión en las listas de favoritos refuerza el interés global por la literatura argentina, que aún espera su primer Nobel, tras las históricas nominaciones de Jorge Luis Borges en la década del 60.
La ceremonia oficial de entrega se realizará el 10 de diciembre en Estocolmo, en el aniversario de la muerte de Alfred Nobel.
