Cuál fue la causa de la muerte y qué dijo el club tras la partida de su máximo jugador.
José Francisco Sanfilippo murió este jueves en Buenos Aires, a los 91 años. La noticia fue confirmada desde San Lorenzo, club del que a partir de hoy se transformó en leyenda. Para todos era “el Nene”.
Sinónimo de gol, fue un delantero implacable: aún hoy sigue siendo el máximo artillero de la historia del Ciclón, el club con el que ganó varios títulos y donde desarrolló la mayor parte de su carrera.
El polemista verborrágico en el que se convirtió décadas después de su retiro como futbolista no tapa al jugador brillante, al hombre que dentro del área resolvía en décimas de segundos, al artista que gastó las gargantas de Boedo hasta llegar a la impresionante cifra de 205 tantos con la camiseta azulgrana.

Fue Nene desde siempre. Desde que su papá, Horacio, le gritaba “dale, nene; corré, nene”, mientras el pequeño José competía en las inferiores de San Lorenzo. Y el apodo le quedó para siempre.
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Paradojas de la historia, se crio en Saraza y Bonorino, a pocas cuadras de donde San Lorenzo tiene hoy su estadio. El Sanfilippo chiquito jugaba donde encontraba lugar, en cualquiera de las canchas de los descampados donde el barrio de Flores baja hacia el sur.
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También jugaba para el equipo de la iglesia de la Medalla Milagrosa, cuyo cura le conseguía zapatillas y todo lo que necesitaba. Pero a los 13 años, le fue de frente: “Padre, no puedo jugar más, entré en San Lorenzo y me voy a dedicar con todo a eso. Necesito triunfar en el fútbol para ayudar a mi viejo”. Y se dedicó a San Lorenzo, el equipo de su vida, al que su papá lo llevaba a ver cada vez que podía.
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Obsesivo y perfeccionista, era una máquina de entrenamiento para reducir el margen de error dentro del área. Hasta se había armado en el fondo de la casa una especie de jaulón para practicar definición.
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Decía que eso había sido fundamental para desairar a los arqueros. René Pontoni fue su mentor y consejero, además de compañero en el final de su carrera.
Para Sanfilippo, no había grises. Siempre dijo lo que sentía y pensaba. Como cuando lo confrontó a Toto Lorenzo, su entrenador en el Ciclón porque lo mandó a marcar a un rival. Sin embargo, para el Nene, Lorenzo fue el peor y el mejor técnico que tuvo. Lo dirigió en el 61 y en el final de su carrera, en el bicampeonato de 1972; también, en la selección argentina.
Más allá de los títulos y de los récords, Sanfilippo dejó una huella imborrable en la historia del fútbol argentino. Con la camiseta de San Lorenzo conquistó los campeonatos de 1959, 1972 Metropolitano y 1972 Nacional, y se convirtió en una referencia ineludible para generaciones de hinchas azulgranas.
Su capacidad goleadora lo llevó también a vestir la camiseta de la Selección Argentina, con la que disputó el Mundial de Suecia 1958. Además de su paso por el Ciclón, desarrolló una extensa trayectoria en clubes como Boca Juniors, Nacional de Uruguay y Banfield, entre otros.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, San Lorenzo expresó su dolor a través de las redes sociales y destacó la figura de quien es considerado uno de los máximos ídolos de la institución. «Profundo pesar por el fallecimiento de José Sanfilippo, goleador histórico y símbolo eterno de nuestra historia», señalaron desde el club para despedir al hombre que marcó una época.
La causa de su muerte no fue informada oficialmente. Sin embargo, la noticia generó una inmediata repercusión en el mundo del fútbol, donde dirigentes, exjugadores, periodistas e hinchas recordaron al Nene como uno de los delanteros más letales que dio el país.
Con 205 goles en San Lorenzo, una marca que permanece vigente hasta la actualidad, José Francisco Sanfilippo se convirtió en una leyenda imposible de olvidar. Su nombre quedó grabado para siempre en las páginas más gloriosas del Ciclón y del fútbol argentino.
