“MeToo Colombia”: la ola de denuncias de acoso sexual a mujeres periodistas en grandes medios

Crecen las demandas por abuso sexual y se suman al escándalo más grande de Fox News en 2016, cuando muchas reporteras fueron despedidas tras rechazar insinuaciones sexuales. Todos los detalles.


En tan solo ocho días las creadoras de la iniciativa #YoTeCreoColega han recibido más de 200 correos electrónicos con denuncias de presunto acoso sexual a periodistas en contextos laborales en Colombia. La mayoría provienen de mujeres que aportan su identidad, la de su supuesto agresor y la del medio en el que habrían ocurrido los hechos.

Han recibido, en menor cantidad, denuncias de hombres y anónimas. Varías de ellas están acompañadas de material de apoyo que permitiría verificar los relatos sobre hechos que habrían ocurrido entre 1993 y 2025.

¿Cómo llegaron a tener tal alcance en tan poco tiempo?

Todo empezó el pasado 20 de marzo, cuando Caracol Televisión, el canal con mayor audiencia en Colombia, publicó un comunicado con el que informaba haber recibido denuncias «en contra de dos periodistas presentadores por presunto acoso sexual» y que activó «los protocolos internos y los procedimientos establecidos por la ley».

«Yo vi el comunicado y se me revolvió todo», le cuenta Catalina Botero a BBC Mundo mientras relata cómo fue que decidió publicar en X el mensaje que según algunas de sus colegas dio inicio a la ola virtual.

«No pasaron ni 10 minutos y comienzan a llegarme un montón de historias y testimonios muy fuertes, que datan de hace más de 25 años, de este mismo patrón de uno de los periodistas presentadores», agrega la periodista que estuvo vinculada a Caracol durante cuatro años.

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Rápidamente, Mónica Rodríguez, quien cuenta con una larga trayectoria en medios y trabajó para Caracol durante 10 años, replicó los mensajes y expresó su solidaridad en redes sociales, en donde también empezó a recibir denuncias. Pronto se sumaron Paula Bolívar y Laura Palomino, creadoras del medio independiente Brava News, y propusieron abrir un canal seguro para las denuncias.

Mientras ellas organizaban la iniciativa, el domingo 22 de marzo Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, habló del comunicado de su empresa y aclaró al aire en Blu Radio que las denuncias habían sido presentadas por mujeres que trabajan en ella.

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«Lo más importante es que estamos del lado de las víctimas«, agregó. El mismo domingo las periodistas publicaron la campaña #MeTooColombia y #YoTeCreoColega por sus redes sociales. Al día siguiente, Juanita Gómez, quien además de hacer parte de la iniciativa trabajó en Caracol durante 11 años, decidió publicar su testimonio en X.

Tres días después y en respuesta a las numerosas denuncias, la Fiscalía General informó de la apertura de un canal oficial para recibir señalamientos y el inicio de una investigación en torno a dos periodistas presentadores por denuncias de presunto acoso sexual.

Horas más tarde, Caracol Televisión publicó un segundo comunicado en el que informó que dio por terminado el contrato laboral de Ricardo Orrego y que, de mutuo acuerdo, se desvinculó a Jorge Alfredo Vargas.

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«Estas decisiones no constituyen un juicio de valor sobre los hechos denunciados, ni implican una conclusión sobre responsabilidades individuales», aclaró el medio en su texto. Vargas, de 59 años y 20 de ellos en Caracol, confirmó su salida en su cuenta de X.

«Termino esta etapa profesional con la convicción de haber ejercido el periodismo con rigor, independencia y respeto. Con errores, como cualquier ser humano, pero siempre con principios claros y convicción de haber hecho lo correcto«, escribió en el mensaje.

«Si en algún momento alguien tuvo una sensación diferente, lo respeto, advirtiendo que nunca mi actuar tuvo esa intención», agregó. Orrego, de 51 años y 25 en Caracol, publicó por su parte una carta de su abogada en la que se detalla que su salida «obedeció a una decisión unilateral del empleador», que está dispuesto a atender a las investigaciones «administrativas, disciplinarias o judiciales», que «se abstendrá de hacer declaraciones públicas adicionales» y que aún «no existe decisión en firme, sentencia, ni pronunciamiento de autoridad competente» sobre los hechos denunciados.

BBC Mundo contactó a los dos periodistas señalados, pero no ha recibido respuesta. Dos días después de la terminación de sus contratos, el 26 de marzo, Gonzalo Córdoba, presidente de Caracol, anunció que la empresa decidió avanzar en una «investigación independiente, a cargo de una comisión externa».

Estará liderada -agregó- por Catalina Botero Marino, quien fuera conjuez de la Corte Constitucional en varios periodos, relatora para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2008-2014) y decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes (2016-2021).

La indagación contará con «todas las garantías necesarias para asegurar que cada persona pueda ser escuchada con respeto y confidencialidad«, añadió. Y concluyó diciendo que «una institución solo puede ser verdaderamente fuerte cuando las personas que la conforman se sienten seguras dentro de ella».

Es un escándalo que no ha hecho sino empezar a destaparse. Ya son varias las personalidades, organizaciones y colectivos que han expresado públicamente su solidaridad con las denunciantes. «Por las denuncias recibidas, sabemos que esto no se trata de unos casos puntuales y aislados en un medio de comunicación. Es una práctica estructural y común que se viene replicando desde hace muchos años y en distintos medios», explicó Juanita Gómez.

Las investigaciones acaban de empezar y no hay duda de que la sociedad colombiana las seguirá de cerca. Entre tanto, cinco mujeres periodistas que hoy tienen entre 30 y 52 años decidieron unirse para decirles a sus colegas que les creen y que van a trabajar juntas. «Ningún trabajo debería costarnos nuestra dignidad», subrayan.

BBC Mundo habló con Catalina Botero, Mónica Rodríguez, Juanita Gómez, Paula Bolívar y Laura Palomino de forma virtual, mientras se reunían en un apartamento en Bogotá.

Imágen de la campaña adelantada por las periodistas colombianas

Fuente de la imagen,Cortesía de las periodistas

Pie de foto,Imágen de la campaña.

Catalina y Monica fueron las primeras en empezar a recibir denuncias en sus redes sociales. ¿Con qué se encontraron?

Catalina: Recibí testimonios de algunas personas que conocía, otras desconocidas y de personas que son de diferentes generaciones. Incluso una mujer que fue jefa mía se acercó a contarme su historia. Son historias impactantes de acoso e incluso abuso sexual. Se me hiela el cuerpo.

Entendí que estaba asumiendo una responsabilidad muy grande, que tenía en mis manos un montón de testimonios y que tenía que publicarlos porque en los medios de comunicación, cuando hay estos escándalos, lo primero que quieren hacer es bajarle la caña. Empecé a publicar los testimonios y eso generó otra ola de calor.

Mónica: A mí me empezaron a escribir una cantidad de personas no solamente en X, sino también en Instagram. Comenzaron a destaparse mensajes de muchas personas que trabajaron en Caracol. Periodistas, maquilladoras, personas que hacían parte de producción. Una de ellas no solo sufrió acoso, sino que vivió algo que rayó en el abuso. Ha sido muy doloroso.

Y una vez lanzan su campaña #MeTooColombia #YoTeCreoColega no han parado de recibir correos electrónicos con denuncias. ¿Qué patrones han identificado?

Mónica: A pesar de que son denuncias distintas, sí hay muchas coincidencias en nombres y son los mismos comportamientos.

Algo clave es que a la mayoría de personas que hablaron o contaron lo que les pasaba, no les prestaron atención. Hay también un patrón de encubrimiento.

Paula: En los correos hemos identificado varios patrones.

La jerarquía. Abusos de cargos de poder, donde el agresor utiliza su influencia para condicionar la estabilidad laboral, el crecimiento profesional y el acceso a oportunidades. La reincidencia; varios de los testimonios coinciden en señalar a los mismos individuos a lo largo de décadas.

En cuanto al perfil de las víctimas, son principalmente mujeres en etapas de prácticas profesionales o recién graduadas. Se aprovecha su inexperiencia y el deseo de hacerse un nombre y la precariedad de sus contratos.

Hemos visto que la vulnerabilidad, la dependencia de una firma, o de una recomendación para entrar al gremio actúan como un mecanismo de silencio efectivo. En cuanto al modus operandi, en los correos hemos identificado varios escenarios críticos, como cabinas de radio, ascensores, escaleras y oficinas privadas donde se busca el arrinconamiento.

También se habla de viajes de cubrimiento nacional e internacional en los que se aprovecha para atacar de forma sorpresiva, y del uso de mensajería, principalmente a través de Instagram.

Los testimonios coinciden en que las agresiones suelen empezar con un abuso verbal. Como «qué rica estás», «ay, qué bonito te queda eso», «qué bien se te ven las piernas»… y va aumentando. Y también en que hay una normalización de esos comportamientos en las salas de redacción.

pieza grafica con el mail de la campaña

Fuente de la imagen,Cortesía de las periodistas

¿Cómo han vivido ustedes esa normalización de la que hablan en los espacios laborales del periodismo?

Paula: Lo que reportan las mujeres que nos han escrito es que en muchos casos los colegas varones que lo presenciaron, o estuvieron en medio de esas conductas, lo minimizaron diciendo que son coqueteos o chistes y dejando a la víctima aislada con comentarios como «ay, pero si es recocha», «él es así, pasado, normal».

Juanita: Por ejemplo, en su momento, alguien me dijo: «Usted no piense, su mente transparente, porque usted es presentadora».

El ambiente empieza a ser hostil, se vuelven espacios donde no es segura la conversación ni la interacción.

Y es desde el lenguaje, desde ese primer momento en el que tú consideras a esa subalterna como inferior, de una u otra manera también estas permitiendo que ahora estemos llegando a este punto y hablemos directamente de acoso sexual.

Se han normalizado los espacios laborales en donde las mujeres, además de trabajar y vivir, tienen que estar proyectando escenarios del tipo: «¿Será que me visto de esta manera o mejor de otra?, ¿será que hablo de esta manera o de otra?, mejor evito caminar por este pasillo, mejor me hago amiga de ellos y me mimetizo». Todo para intentar sobrevivir en medio de ambientes hostiles.

Ningún trabajo debería costarte ni tu tranquilidad, ni tu mentalidad, ni tu escala de valores, ni la manera en la que vistes o te comportas. Y, sobre todo, no debería costarte la dignidad.

El escándalo que sacudió a Fox News en 2016: denuncias de acoso sexual, renuncias y un acuerdo millonario

En 2016, la cadena estadounidense Fox News enfrentó uno de los mayores escándalos de su historia tras una serie de denuncias por acoso sexual que sacudieron a la industria de los medios en Estados Unidos.

El caso estalló en julio de ese año cuando la presentadora Gretchen Carlson presentó una demanda contra el entonces presidente y fundador del canal, Roger Ailes. En su denuncia, Carlson sostuvo que había sido despedida después de rechazar insinuaciones sexuales y acusó al ejecutivo de promover un ambiente laboral hostil para las mujeres dentro de la cadena.

La demanda generó un fuerte impacto mediático y abrió la puerta a que otras trabajadoras del canal relataran experiencias similares. Entre quienes hablaron públicamente se encontraba la periodista Megyn Kelly, una de las figuras más reconocidas de la señal, quien aseguró haber sufrido acoso por parte de Ailes años antes.

Ante la creciente presión pública y una investigación interna, Roger Ailes renunció a su cargo pocas semanas después de que se presentara la demanda. La crisis no solo afectó la imagen de la cadena, sino que también desató un debate sobre las condiciones laborales y el trato hacia las mujeres en los medios de comunicación.

Meses más tarde, Fox News llegó a un acuerdo con Gretchen Carlson por 20 millones de dólares, una cifra que fue interpretada como un reconocimiento implícito de la gravedad de las denuncias. El caso se convirtió en un símbolo del problema estructural del acoso en el ámbito mediático y precedió al auge global del movimiento Me Too movement, que años después impulsaría denuncias similares en distintos sectores.

El escándalo continuó teniendo repercusiones en la cadena. En 2017, el conductor Bill O’Reilly también fue despedido tras revelarse acuerdos millonarios por acusaciones de acoso sexual, lo que profundizó la crisis interna de Fox News.

Con el paso del tiempo, el caso se transformó en uno de los episodios más emblemáticos del debate sobre el abuso de poder y el acoso en los medios, e incluso fue retratado en la película Bombshell, que reconstruye las denuncias y la caída del poderoso ejecutivo que dirigió la cadena durante décadas.

 

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