El presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno defendieron la soberanía argentina de las islas tras la reacción de Gran Bretaña.
La Casa Rosada recibió con expectativa y cautela la filtración de un documento interno del Pentágono, difundido por Reuters, que sugiere que la administración de Donald Trump evalúa modificar su postura en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido.
Fuentes oficiales señalaron que cualquier cambio en la posición de Washington sería positivo, aunque remarcaron que la estrategia argentina continúa centrada en el mandato de la Organización de las Naciones Unidas, que establece la necesidad de negociaciones bilaterales entre las partes.
“Sí, genera expectativa, pero establecer un diálogo es más que formal. Es el objetivo nacional de acuerdo a la Constitución. Todo lo que ayude a eso es bueno”, afirmó un funcionario con acceso a la política exterior. En la misma línea, otra fuente destacó el encuadre estratégico del vínculo con Estados Unidos: “Argentina se convierte en un enclave geopolítico clave en la defensa del Atlántico Sur”.
El documento filtrado menciona la posibilidad de que Estados Unidos reconsidere su respaldo diplomático a reclamos europeos sobre “posesiones imperiales”, con referencia explícita a Malvinas, en el marco de tensiones con aliados de la OTAN. El trasfondo incluye el conflicto entre Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, por la negativa de Londres a apoyar operaciones militares en Medio Oriente.
Antes de la filtración, el presidente Javier Milei ya había expresado un optimismo moderado respecto a la cuestión. “Estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo con cerebro”, sostuvo. Y agregó: “Estamos consiguiendo apoyos nunca vistos… pero no depende solo de nosotros”.
Tras conocerse la información, el canciller Pablo Quirno reafirmó la posición argentina y recordó que la ocupación británica de 1833 fue “un acto de fuerza contrario al derecho internacional”. También reiteró la disposición a retomar negociaciones bilaterales.
En la misma línea, la vicepresidenta Victoria Villarruel sostuvo: “La discusión sobre la soberanía es entre Estados… el Reino Unido debe negociar con la Argentina”, y cuestionó la validez del principio de autodeterminación aplicado a los habitantes del archipiélago.
Desde Londres, la respuesta fue inmediata. Un vocero del gobierno británico afirmó que “la soberanía de las Islas Malvinas no está en cuestión” y recordó el referéndum de 2013, en el que la población local votó mayoritariamente por permanecer bajo dominio británico, consulta que no es reconocida por Argentina.
Por su parte, funcionarios del Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, evitaron confirmar un cambio de postura. “Estados Unidos es neutral en ese asunto”, señalaron ante consultas oficiales.
El Gobierno de Milei le contesta al Reino Unido por Malvinas: «Son argentinas»
En este contexto, el escenario permanece abierto. La eventual modificación de la posición estadounidense podría introducir un nuevo elemento en la disputa, aunque las diferencias de fondo entre Argentina y el Reino Unido continúan sin resolverse.
