Cuál fue la decisión de la Justicia al conocerse el polémico caso.
Un policía de 34 años fue víctima de una estafa virtual luego de recibir una llamada de un supuesto empleado de Andreani que le pidió un código de verificación para entregar un paquete. Con ese dato, los delincuentes accedieron a sus cuentas y gestionaron cuatro préstamos por más de $7 millones. En menos de dos horas, el dinero fue transferido a una misma cuenta. Ahora, la Justicia de Formosa responsabilizó al Banco de Formosa y ordenó anular los créditos.
El episodio ocurrió el 20 de agosto de 2025, cuando el hombre, identificado con el nombre ficticio de Fabio para preservar su identidad, se encontraba trabajando. Más de un año después, la jueza María Lourdes Leliur, titular del Juzgado Civil y Comercial N° 6, hizo lugar a su reclamo. En la sentencia del 5 de octubre, consideró que haber compartido voluntariamente un código no eximía a la entidad financiera de cumplir con sus obligaciones de seguridad.
Cómo fue la maniobra que terminó en cuatro préstamos
Según la reconstrucción incluida en el expediente, la llamada llegó a las 12.28 desde un número con característica de Formosa. Un hombre que se presentó como trabajador de Andreani le dijo que tenía un paquete para entregarle y le solicitó un código que recibiría por mensaje de texto. Fabio se lo proporcionó y la conversación terminó con la promesa de que recibiría los datos de seguimiento por correo electrónico.
Sin embargo, apenas 16 minutos después se acreditó el primero de los préstamos fraudulentos. Dos días más tarde, al ingresar al home banking para realizar un pago, el policía descubrió cuatro créditos que nunca había solicitado: uno de $6 millones, otro de $1 millón, uno de $141.570 y el último de $19.800. También detectó transferencias hacia una billetera virtual y una cuenta desconocida.
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La investigación permitió reconstruir que las operaciones se realizaron a través de ONDA, la billetera virtual vinculada al Banco de Formosa y administrada por Movilcash S.A. A las 12.44 ingresaron $5.938.980 correspondientes al primer préstamo y, un minuto después, comenzaron las transferencias. Entre las 12.45 y las 12.56 se concretaron 14 operaciones consecutivas: trece por $400.000 y una por $330.000. Luego se acreditaron nuevos fondos y continuaron los movimientos.
Las razones por las que la Justicia responsabilizó al banco
Durante el juicio, el Banco de Formosa y Movilcash rechazaron su responsabilidad. Sostuvieron que el cliente había entregado voluntariamente sus códigos y que no existieron fallas técnicas. Sin embargo, la magistrada entendió que las empresas no demostraron que las operaciones fueran habituales ni compatibles con el comportamiento financiero del damnificado.
La jueza señaló que la contratación de cuatro préstamos, los montos elevados y las transferencias inmediatas y reiteradas a un mismo destinatario debieron activar controles adicionales. Consideró que las entidades podrían haber solicitado una confirmación por otra vía antes de permitir que se concretaran los movimientos.
El fallo encuadró el episodio como vishing, una modalidad de fraude telefónico en la que los delincuentes se hacen pasar por representantes de empresas u organismos para obtener información sensible. Finalmente, ordenó dejar sin efecto los cuatro créditos y dispuso que el banco devolviera, dentro de las 48 horas posteriores a la notificación, todas las cuotas descontadas, además de presentar un detalle de los débitos realizados.
