La mora en créditos no frena y enciende señales de riesgo en el sistema

El desbalance en los créditos alternativos se acentuó en el inicio del año.


El deterioro del crédito empieza a encender señales de alerta. En enero, la mora en fintechs y entidades no bancarias se ubicó cerca del 25%, según estimaciones privadas, en un escenario donde cada vez más familias tienen dificultades para pagar sus deudas.

El dato refleja un problema que ya no es aislado. De acuerdo con la consultora EcoGo, la irregularidad en este tipo de préstamos alcanzó el 23,9%, casi cuatro veces más que el promedio del sistema financiero. En paralelo, la consultora 1816 estima que incluso podría superar el 27%.

Detrás de los números hay una tendencia clara: la calidad de las carteras viene deteriorándose de forma sostenida desde 2024 y se aceleró hacia fines de 2025. Hoy, más de un cuarto de los créditos no bancarios presenta algún tipo de incumplimiento.

Al mismo tiempo, los préstamos en situación normal vienen cayendo con fuerza. En poco más de un año, el nivel de regularidad bajó de más del 90% a apenas el 76%, mientras que los créditos considerados “irrecuperables” crecieron con rapidez.

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Los analistas coinciden en que se trata de un fenómeno generalizado. No responde a una sola empresa o segmento, sino que atraviesa a todo el universo del crédito no bancario, donde actores como Mercado Libre y Tarjeta Naranja concentran gran parte de los préstamos a familias.

Uno de los factores clave detrás de este escenario son las tasas de interés, que en este segmento suelen ser mucho más altas que en los bancos. Según estimaciones, pueden llegar a ser hasta un 90% superiores, lo que incrementa el riesgo de incumplimiento, especialmente en un contexto económico todavía frágil.

Pero la preocupación no se limita a las fintechs. En los bancos también se observa un deterioro: la mora viene subiendo de forma sostenida y ya alcanza niveles máximos en más de dos décadas para los créditos a hogares.

En este contexto, los especialistas advierten sobre un posible “efecto contagio” en todo el sistema financiero. La combinación de tasas elevadas, mayor volatilidad y un acceso más restringido al crédito podría seguir presionando la capacidad de pago de las familias en los próximos meses.

Incluso calificadoras internacionales como Moody’s anticipan que la calidad de las carteras continuará deteriorándose en el corto plazo, antes de estabilizarse hacia mediados de 2026.

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Por ahora, el dato es claro: el crédito sigue creciendo, pero cada vez cuesta más pagarlo. Y eso empieza a ser una señal de alerta para toda la economía.

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