El pontífice llegó en 1982, en plena Guerra de Malvinas, y regresó en 1987, ya en democracia.
Juan Pablo II permanece en la historia como el único pontífice que visitó la Argentina en dos oportunidades. Sus viajes, realizados en 1982 y 1987, ocurrieron en contextos completamente diferentes: el primero, en plena Guerra de Malvinas y bajo la última dictadura militar; el segundo, ya con el país recuperando la democracia bajo la presidencia de Raúl Alfonsín.
La primera visita tuvo lugar el 11 de junio de 1982, cuando el conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido atravesaba sus últimos días. Tras una escala en Gran Bretaña, el Vaticano decidió incluir una breve visita al país con el objetivo de transmitir un mensaje de paz en medio de la guerra.
Juan Pablo II arribó a Buenos Aires bajo una intensa lluvia y permaneció poco más de 30 horas en territorio argentino. Durante ese tiempo recorrió la Avenida de Mayo en un Papamóvil especialmente adaptado tras el atentado que había sufrido un año antes en la Plaza San Pedro.
En esa visita mantuvo un encuentro con el entonces presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri y los integrantes de la Junta Militar. También celebró una misa en la Catedral Metropolitana y encabezó una multitudinaria ceremonia en la Basílica de Luján, donde cientos de miles de personas participaron de una jornada dedicada a la oración por la paz.
Milei celebró la visita del papa León XIV a la Argentina: «Será una visita histórica»
Durante su homilía, el pontífice expresó su cercanía con el pueblo argentino y pidió por las víctimas de ambos bandos del conflicto de Malvinas, además de acompañar espiritualmente a las familias que habían perdido a sus seres queridos. Dos días después de su partida, Argentina firmó la rendición ante el Reino Unido.
Cinco años más tarde, el 6 de abril de 1987, Juan Pablo II regresó al país en un escenario completamente distinto. Con la democracia ya restablecida, fue recibido por el presidente Raúl Alfonsín y desarrolló una intensa agenda de seis días que incluyó visitas a Buenos Aires, Bahía Blanca, Tucumán, Corrientes, Mendoza, Viedma, Salta, Paraná y Rosario.
Uno de los momentos más recordados de esa gira fue la multitudinaria celebración de la III Jornada Mundial de la Juventud sobre la avenida 9 de Julio, donde reunió a cerca de un millón de personas. Además, mantuvo encuentros con jóvenes, trabajadores, empresarios, representantes de pueblos originarios y líderes religiosos. Antes de partir pronunció un emotivo «¡Hasta siempre!», una despedida que terminó convirtiéndose en definitiva, ya que ni Benedicto XVI ni Francisco visitaron la Argentina durante sus pontificados.
