Los bloqueos afectaron el abastecimiento de alimentos, hospitales e industrias, mientras Milán prepara un operativo de seguridad ante posibles nuevos disturbios durante el fin de semana.
El Gobierno de Italia, encabezado por Giorgia Meloni, anunció la liberación de 480 millones de euros en créditos fiscales para transportistas con el objetivo de aliviar el impacto del aumento del precio del combustible y contener la huelga de camioneros que durante una semana alteró el abastecimiento en distintas regiones del país.
Según pudo saber Notas de Actualidad, el paquete de medidas también contempla fondos para agricultores y pescadores, además de facilidades para las empresas que enfrentan mayores costes operativos. El anuncio llegó después de las negociaciones entre el Ejecutivo y las asociaciones del sector, en un contexto de interrupciones en la distribución de alimentos y carburantes, especialmente en el sur de Italia.

En paralelo, las autoridades preparan un refuerzo de la seguridad en Milán con el despliegue de 500 militares, ante el temor a nuevos disturbios durante el fin de semana, después de los ataques contra comercios y los enfrentamientos con la Policía registrados días atrás.
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Qué ayudas aprobó el Gobierno de Giorgia Meloni para frenar la huelga
La principal medida del decreto aprobado por el Consejo de Ministros consiste en liberar 480 millones de euros en créditos fiscales que las empresas de transporte por carretera y otros sectores tenían pendientes por sus gastos en gasóleo entre marzo y agosto.
Según anunció Meloni, los pagos ya comenzaron y las compañías podrán recibir anticipos mientras se completan los controles administrativos. El objetivo es acelerar la llegada de los fondos y evitar que las demoras burocráticas agraven las dificultades económicas de las empresas.
El plan incluye, además, 60 millones de euros para reducir el coste del combustible agrícola y otros 10 millones para el sector pesquero. De acuerdo con el ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, las ayudas permitirán abaratar en 45 céntimos de euro por litro el carburante utilizado en las actividades agrícolas.
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Las medidas alcanzan a unas 32.000 empresas e incorporan otras herramientas para aliviar los costes del sector. Entre ellas, figura la posibilidad de aplazar las cuotas de los contratos de leasing de vehículos y aplicar el denominado «método español», que permite trasladar a las facturas las variaciones del precio del gasóleo para repartir ese impacto con quienes contratan los servicios de transporte.
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Tras siete días de protestas, las negociaciones permitieron que algunos bloqueos comenzaran a levantarse. Sin embargo, Meloni denunció que durante la huelga se registraron amenazas y daños contra vehículos de transportistas que querían retomar su actividad.
Cómo afectó la huelga de camioneros al abastecimiento en Italia
Los bloqueos de carreteras y autopistas tuvieron consecuencias especialmente graves en Campania, cuya capital es Nápoles. La distribución de alimentos y combustible sufrió importantes alteraciones, mientras hospitales y otros servicios esenciales afrontaron dificultades para mantener su funcionamiento habitual.
La dependencia del transporte por carretera y la falta de alternativas ferroviarias suficientes agravaron la situación en varias zonas del sur del país. En Nápoles, la escasez de combustible llegó a complicar los desplazamientos del personal sanitario y la respuesta de las ambulancias.
El alcalde, Gaetano Manfredi, también advirtió sobre los riesgos para el servicio municipal de recogida de residuos. Por su parte, representantes del sector médico reclamaron garantías para el suministro de combustible destinado a los vehículos de emergencia y para el traslado de los trabajadores sanitarios.
La crisis alcanzó a la industria alimentaria. Productores de mozzarella de búfala, pasta y salsa de tomate tuvieron que suspender parte de sus operaciones por los problemas para distribuir mercancías y recibir suministros.
Antonio Ferraioli, presidente y consejero delegado de la empresa alimentaria La Doria, afirmó al diario La Repubblica que la compañía había detenido siete plantas en el sur de Italia y enviado a la mitad de su plantilla a un permiso forzoso.
El sector automovilístico también registró interrupciones. Stellantis paralizó temporalmente su planta de Pomigliano d’Arco, cerca de Nápoles, además de otras instalaciones del centro y el sur del país, debido a las dificultades para recibir componentes.
Ante los problemas de distribución, el Gobierno aseguró que organizaría escoltas policiales para los camiones que necesitaran atravesar las zonas afectadas por los bloqueos, con el fin de garantizar el transporte de productos esenciales, incluidos alimentos y medicamentos.
Italia despliega 500 militares en Milán ante posibles nuevos disturbios
Mientras busca normalizar el transporte y el abastecimiento, el Gobierno italiano también intenta prevenir nuevos episodios de violencia urbana. En Milán, las autoridades anunciaron el despliegue de 500 militares para reforzar la vigilancia durante el fin de semana.
La decisión se tomó después de los ataques contra comercios, especialmente establecimientos de lujo, y de los enfrentamientos con la Policía registrados el sábado anterior.
El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, pidió a los comerciantes que mantengan abiertos sus negocios y aseguró que el operativo no pretende convertir la ciudad en un espacio «militarizado». Según explicó, los efectivos se concentrarán en zonas consideradas sensibles, como las principales calles comerciales y las universidades.
Aunque algunos grupos de estudiantes y anarquistas desistieron de las manifestaciones que habían anunciado, continuaron circulando convocatorias en Telegram para realizar concentraciones este sábado a las 15 en distintos puntos de Italia. En Milán, el llamamiento señala la plaza del Duomo como uno de los lugares de encuentro.
Sala pidió evitar el pánico y aseguró que intentaría acudir personalmente a algún comercio durante la jornada. No obstante, las autoridades mantienen la preocupación por la posibilidad de nuevos incidentes después de los ataques de la semana anterior.
El doble desafío del Gobierno de Meloni
Las protestas por el precio del combustible y el temor a nuevos disturbios exponen dos frentes de presión para el Ejecutivo italiano: recuperar la normalidad en las cadenas de suministro y garantizar la seguridad en las principales ciudades.
Con la liberación de créditos fiscales y las ayudas a los sectores afectados, el Gobierno busca reducir los costes de las empresas y facilitar la reanudación de las actividades interrumpidas. Al mismo tiempo, el despliegue de militares en Milán apunta a prevenir nuevos hechos violentos en un contexto de creciente tensión social.
