En medio de la crisis petrolera por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, el régimen pone la mira en un nuevo punto estratégico para el comercio global.
La crisis en Medio Oriente suma un nuevo capítulo tras la advertencia de Irán, que aseguró que podría abrir un “nuevo frente de guerra” si Estados Unidos avanza con una eventual invasión terrestre. El foco estaría puesto en el estrecho de Bab el Mandeb, un corredor marítimo clave para el comercio global.
Según supo Notas de Actualidad, el país tiene la capacidad y la voluntad de generar una amenaza en ese punto estratégico. Desde Teherán afirmaron: “Si el enemigo intenta una acción terrestre o maniobras navales contra Irán, abriremos otros frentes como una sorpresa”.
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Un paso marítimo clave bajo amenaza
El estrecho de Bab el Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y es uno de los pasos más transitados del mundo. Su importancia radica en que enlaza con el Canal de Suez, una vía central para el comercio entre Asia, Europa y África.
Además, se trata de una zona geopolíticamente sensible, ya que separa África de la península arábiga y se encuentra cerca de Yemen, donde operan los rebeldes hutíes respaldados por Irán.

En paralelo, crecen las versiones sobre un posible movimiento militar estadounidense en el Golfo Pérsico. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que los “enemigos” de su país estarían preparando la ocupación de una isla estratégica con apoyo de un Estado regional, aunque sin dar detalles.
Crece la tensión por el control del petróleo
Distintos medios internacionales señalaron que Estados Unidos podría apuntar a la isla de Kharg, desde donde sale cerca del 90% del petróleo iraní. Desde la Casa Blanca, en tanto, indicaron que sus fuerzas podrían “neutralizar” esa posición si el presidente Donald Trump lo ordena.
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El riesgo de una escalada ya impacta en los mercados energéticos. El reciente bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, encendió las alarmas y provocó subas en el precio del crudo, alimentando el temor a una crisis energética global.
Mientras tanto, informes de la prensa internacional indican que el ejército estadounidense evalúa desplegar miles de marines y paracaidistas adicionales en la región, en un escenario cada vez más volátil y con múltiples focos de conflicto que podrían escalar rápidamente.
