«Lo que pasa es que no será nuestro», afirmó el mandatario, en referencia a los países que dependen del flujo energético que atraviesa ese paso clave.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país dejará de asumir responsabilidades directas en la seguridad del estrecho de Ormuz y avanzará con la retirada de sus fuerzas en un plazo estimado de dos a tres semanas.
La decisión fue comunicada durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, donde el mandatario sostuvo que Washington considera cumplidos sus objetivos estratégicos en la región tras la reciente ofensiva contra Irán.
“Lo que pasa en el estrecho no será asunto nuestro”, afirmó Trump, al tiempo que indicó que otras potencias deberán asumir la protección del tránsito marítimo en esa vía clave para el comercio global de petróleo. En ese sentido, mencionó a países como China y Francia como posibles actores con capacidad para garantizar la seguridad de sus propios buques.
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El mandatario también señaló que las fuerzas estadounidenses llevaron adelante ataques contra instalaciones vinculadas al desarrollo de misiles, lo que, según afirmó, provocó un impacto significativo en la infraestructura militar iraní. “Les llevará entre 15 y 20 años reconstruir lo que destruimos”, aseguró.
En paralelo, Trump sostuvo que la ofensiva produjo un “cambio de régimen” en Irán y mencionó la existencia de contactos con sectores que calificó como “más razonables”. No obstante, aclaró que un eventual acuerdo con Teherán no es condición para concretar la retirada.
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, indicó que su país aún no respondió a la propuesta presentada por Washington para poner fin al conflicto y remarcó que la confianza con Estados Unidos es “nula”.
El funcionario iraní reiteró que Teherán exige el cese total de las hostilidades en la región y advirtió que sus fuerzas están preparadas para responder ante cualquier tipo de ofensiva, incluida una eventual intervención terrestre.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto estratégico para el comercio energético global, ya que por esa vía circula una parte significativa del suministro mundial de petróleo. La retirada de Estados Unidos abre interrogantes sobre el futuro de la seguridad en la zona y el rol que asumirán otras potencias internacionales.
