Los fiscales aseguran que las víctimas eran sometidas a abusos extremos, bajo el efecto de drogas y alcohol suministrados por el acusado.
Howard Rubin, de 70 años, ex operador de bonos de Salomon Brothers y personaje destacado en el libro Liar’s Poker de Michael Lewis, fue arrestado en Connecticut y acusado de liderar una red de explotación sexual que operó durante una década. La fiscalía federal de Brooklyn lo señala como responsable de un esquema que involucró al menos a diez mujeres, reclutadas por su asistente Jennifer Powers, de 45 años. Ambos podrían enfrentar cadena perpetua.
Según la investigación, Rubin utilizaba un penthouse en la Metropolitan Tower de Manhattan, acondicionado con una habitación insonorizada para prácticas de bondage y sadomasoquismo. Sin embargo, los fiscales aseguran que las víctimas eran sometidas a abusos extremos, bajo el efecto de drogas y alcohol suministrados por el acusado. El esquema habría movilizado más de un millón de dólares y se sostenía en contratos de confidencialidad con cláusulas intimidatorias: sanciones de hasta 500.000 dólares por romper el silencio.
Rubin ya había sido condenado en 2022 en un juicio civil por trata de personas, con una multa de u$s3,9 millones. Ahora enfrenta cargos penales por tráfico sexual, transporte de víctimas con fines de prostitución y defraudación bancaria. La fiscalía sostiene que intimidó testigos y fantaseó con contratar sicarios para silenciar a demandantes.
El juez ordenó su detención inmediata, citando riesgo de fuga y obstrucción de la justicia. Rubin se declaró inocente. Su defensa lo presentó como “un hombre de familia” que habría sufrido un derrame cerebral, mientras que los fiscales afirman que posee millones en cuentas offshore y múltiples teléfonos para evadir controles.
La caída de Rubin contrasta con su trayectoria en Wall Street. Tras su paso por Salomon Brothers en los años 80 y un rol clave en Merrill Lynch —donde protagonizó una pérdida de u$s250 millones en 1987— trabajó en Bear Stearns y en Soros Fund Management. Hoy, enfrenta la posibilidad de pasar el resto de su vida en prisión, en uno de los casos más resonantes que vinculan el mundo financiero con delitos sexuales de alto perfil.
