El agua cubrió viviendas, espacios públicos y zonas comerciales: se mantiene la alerta posibles nuevas crecidas.
La crecida del río Paraná provocó la rotura de las defensas en Paso de la Patria, Corrientes, y dejó bajo el agua varios sectores de la localidad. El avance del río anegó los barrios Don Julián, La Isla y Pescadores, mientras los vecinos intentan proteger sus viviendas ante una inundación que amenaza con agravarse por las lluvias previstas en la región.
El episodio se produjo el lunes, poco antes de las 22, cuando el hidrómetro del puerto local marcaba 7,63 metros. La presión del agua superó las barreras de contención y obligó al municipio a reforzar las defensas con nuevas cargas de tierra, aunque la medida no logró frenar el avance del Paraná.
La situación generó momentos de preocupación entre los habitantes. Aníbal González, trabajador de un comercio del centro, relató que muchos vecinos entraron en pánico cuando el agua superó las defensas porque no sabían hasta dónde podía llegar. Desde entonces, la costanera se convirtió en un punto de observación para quienes buscan anticipar la evolución de la creciente.
El agua también cubrió buena parte del anfiteatro Pinín Palma, donde apenas sobresale la última fila de gradas, y dejó sumergidos los juegos infantiles cercanos a la costa. Frente a la localidad, la Isla de los Pájaros quedó prácticamente tapada por el río.
En el extremo sur del pueblo, una defensa precaria de tierra intenta contener el agua, aunque las estimaciones locales indican que podría ser superada. Mientras tanto, personal de la empresa de energía DPEC trabajaba para interrumpir el suministro eléctrico en las viviendas comprometidas, con el objetivo de prevenir accidentes por el contacto del agua con instalaciones y cableado.
Una inundación que amenaza a los vecinos y al turismo
La vulnerabilidad de Paso de la Patria está relacionada con obras de protección que nunca llegaron a completarse. El intendente Oscar “Chino” García recordó que el plan integral diseñado después de la histórica inundación de 1998 quedó inconcluso, al igual que un proyecto presentado en 2015.
El municipio solicitó a la provincia la reparación de compuertas, la instalación de sistemas de bombeo y mejoras en los desagües pluviales. La localidad también enfrenta el ingreso de agua desde un arroyo que desemboca en el Paraná y avanza hacia el sur, una situación que complica el drenaje cuando el río alcanza niveles elevados.
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La creciente afecta, además, a una de las principales actividades económicas de la zona: el turismo vinculado con la pesca deportiva. Las guarderías náuticas están repletas de embarcaciones, pero las condiciones del río impiden salir a pescar y reducen la llegada de visitantes que habitualmente buscan dorados.
“La pesca es la principal actividad de la zona y con este parate vamos a quedar mal parados”, advirtió Román Segovia, guía de una de las cabañas reconocidas de la localidad.
La preocupación también alcanza a los prestadores de alojamiento. La Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos reúne a 144 socios y concentra entre 2000 y 2500 camas en hoteles y casas de alquiler.
Viviana Glibota, vecina y propietaria de alojamientos, describió un escenario de angustia por los daños en las zonas urbanas y las posibles pérdidas económicas. Según explicó, las consecuencias alcanzan a los comercios, los trabajadores y las familias que dependen de la actividad turística. La inundación representa un perjuicio doble: por el avance del agua sobre las viviendas y por el impacto sobre los ingresos de la comunidad.
La marca actual también supera los 7,44 metros que el Paraná alcanzó en 2023. En aquella oportunidad, el nivel descendió en unos 15 días y permitió recuperar la actividad turística. Ahora, los pobladores esperan que la evolución del río permita una recuperación similar.
Unas 650 personas dejaron sus casas por la crecida del Paraná
La emergencia no se limita a Paso de la Patria. Alrededor de 650 personas debieron abandonar sus viviendas en Corrientes, entre evacuados y autoevacuados, según las estimaciones oficiales. En Itatí, casi 200 personas fueron trasladadas a centros de evacuación, mientras otras localidades ribereñas también superaron sus niveles de evacuación.
En la capital provincial, el Paraná llegó a los 7,07 metros, por encima de los siete metros que activan el protocolo de evacuación. El agua ingresó en viviendas del barrio Anahí, en el norte de la ciudad, y las autoridades restringieron el acceso a Punta San Sebastián, un sector tradicional de la costanera, por la proximidad del río a las defensas.
La creciente ya provocó dos muertes en la isla Ibirapitá, cerca de Bella Vista, donde dos peones rurales fallecieron mientras trasladaban ganado hacia tierra firme.
En Goya, el río alcanzó los 5,48 metros, por encima del nivel de alerta de 5,20 metros, y cubrió el paseo inferior de la costanera. Empedrado, por su parte, había declarado la emergencia hídrica días antes.
La situación también afecta a otras provincias y países de la región. En Misiones, varias localidades mantienen familias evacuadas, aunque en algunos sectores el Paraná comenzó a estabilizarse o descender. En Paraguay, la crecida afecta a unas 2000 personas, mientras que en Chaco las autoridades emitieron una alerta roja para las poblaciones ubicadas fuera de las defensas y reforzaron los traslados preventivos en Resistencia y zonas ribereñas.
Ante el avance del agua, la Agencia Federal de Emergencias desplegó a efectivos de Gendarmería y Prefectura en las áreas afectadas. Además, Corrientes aguardaba la llegada de un buque logístico de la Armada que permanecerá en el puerto de la capital mientras continúe la emergencia.
Cuándo podría comenzar a bajar el Paraná
La evolución del río depende de las condiciones meteorológicas y de las lluvias previstas en la cuenca. Las proyecciones iniciales del gobierno de Corrientes y de Defensa Civil ubicaban el pico de la creciente en Paso de la Patria entre los 7,40 y los 7,50 metros, pero el Paraná ya superó esos valores y mantiene en alerta a las localidades ribereñas.
El director de Defensa Civil de Corrientes, Bruno Lovison, señaló que el río se encontraba estacionado hasta Itatí y que se observaba una tendencia favorable en la capital provincial y en los puertos ubicados aguas abajo. Sin embargo, advirtió que la evolución dependerá de las precipitaciones.
Los pronósticos contemplan acumulados de entre 200 y 230 milímetros en una semana en sectores de Brasil, que podrían generar una nueva onda de crecida. A esto se suma una alerta del Servicio Meteorológico Nacional por tormentas en Corrientes, con precipitaciones estimadas de entre 40 y 80 milímetros y ráfagas de hasta 90 kilómetros por hora.
El hidrólogo Juan Borús, del Instituto Nacional del Agua (INA), explicó que esas lluvias no necesariamente provocarían un pico más alto, aunque sí podrían prolongar el período de aguas elevadas.
Las previsiones indican que el pico de la creciente llegará a Goya entre el 22 y el 27 de octubre, con niveles superiores a los seis metros, mientras que la onda alcanzaría la ciudad de Paraná alrededor del 27 de octubre. En Santa Fe, el río podría aproximarse al nivel de alerta durante los últimos días del mes.
Además, las autoridades de Yacyretá advirtieron que el fenómeno no sería de corta duración. El Niño continúa intensificándose y podría prolongar sus efectos hasta febrero, por lo que las localidades ribereñas deberán seguir de cerca la evolución del Paraná durante las próximas semanas.
