El Gobierno deberá bajar juego antes de las elecciones

La administración de Javier Milei tiene ahora la pelota en su campo y con un conjunto de decisiones claves antes de las elecciones podría transitar sin sobresaltos el camino hasta fin de año.


Por Miguel Ángel Rouco

El gobierno nacional tiene ahora la pelota en su campo y un conjunto de decisiones claves que debería tomar antes de las elecciones si es que quiere transitar sin sobresaltos el camino hasta fin de año.

Uno de los puntos más sensibles que deberá encarar en el corto plazo será un cambio en la política cambiaria, por varias razones. Al menos existen dos elementos determinantes para llevar adelante estos cambios.

El primero, no hay suficientes dólares y debe facilitar el ingreso de divisas. El segundo, la confianza del mercado en el sistema de bandas está virtualmente rota.

Con esto sobre la mesa, el gobierno no tiene demasiadas alternativas y debe terminar con todas las restricciones cambiarias que aún pesan sobre las personas jurídicas y sincerar el tipo de cambio para instalar un sistema de flotación libre.

A pesar de la formidable liquidación de divisas por parte de los exportadores, el mercado sabe que eso es una solución de cortísimo plazo y que, superado el ingreso de esos dólares, las restricciones volverán.

El resto es intangible y pasa por la falta de confianza del mercado y el ruido político que disparan las elecciones, algo para lo cual la administración Milei deberá conseguir un fuerte respaldo por parte del electorado.

Un sistema de flotación libre permitiría un sinceramiento del tipo de cambio, algo esencial para los actores del comercio exterior que pugnan por tener un acceso a las divisas sin restricciones y permitir un flujo de capitales que aumenten las inversiones.

En otras palabras, si no hay restricciones a la salida de capitales, no habrá problemas en el ingreso de capitales, fundamentalmente de inversiones productivas, lo que reactivará la economía.

Milei deberá jugársela y dejar de lado su tradicional especulación «bilardista».

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, advirtió y recomendó una serie de medidas que el Palacio de Hacienda y el Banco Central deberían tomar en cuenta. En su blog personal, el «padre» de la Convertibilidad ponderó que «lo más importante y alentador es que el aumento del tipo de cambio de los últimos meses no produjo un aumento de precios como el de las épocas de fuertes desajustes fiscales y descontrol monetario».

Según Cavallo, «si el gobierno es capaz de legislar y explicar con convicción los rasgos del nuevo sistema monetario, cambiario y financiero, no tiene por qué temerle al aumento del tipo de cambio que resultaría de la normalización del mercado financiero y de capitales y que a su vez provocaría una fuerte baja de las tasas de interés».

Cavallo señaló que el gobierno debiera fijar como ejes de su nueva política monetaria, fiscal y cambiaria los siguientes puntos:

  • Prohibir la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal de la Nación, provincias y municipios.
  • Permitir solo la emisión monetaria para compra de reservas y para operaciones de mercado abierto en mercados secundarios de títulos públicos.
  • Declarar la libre convertibilidad del peso y prohibir los controles de cambio.
  • Permitir la intermediación financiera en dólares (y cualquier otra moneda convertible) en las mismas condiciones aplicables al peso.
  • Establecer que los bancos podrán recibir depósitos en cualquier moneda convertible y prestar esos fondos guardando un encaje fijado por el Banco Central.
  • El financiamiento al sector privado originado en depósitos podrá destinarse a tarjetas de crédito, préstamos personales, hipotecas y préstamos a pymes.
  • El financiamiento para inversión o capital de trabajo de grandes empresas deberá proveerse a través de instrumentos del mercado de capitales.

Para Cavallo, «el BCRA, además de manejar los encajes bancarios, podrá llevar a cabo operaciones de mercado abierto en los mercados secundarios, tanto con títulos en pesos como con títulos en dólares. Estas serán las herramientas de política monetaria con la que podrá controlar la expansión del crédito en pesos y en dólares. El tipo de cambio se debería determinar libremente en el mercado».

Agregó que el BCRA podría intervenir para comprar reservas según un plan preanunciado y, en circunstancias excepcionales, vender reservas. Sin embargo, las ventas de reservas deberían ser únicamente un complemento a las acciones estabilizadoras del tipo de cambio, basadas en el manejo de encajes bancarios y operaciones de mercado abierto.

Al margen, mucho se ha hablado y mal sobre un aumento de la deuda que provocaría el apoyo brindado por el Tesoro de los Estados Unidos. Sin embargo, es necesario aclarar que en términos netos, la deuda no se incrementaría.

Tal como lo explica el director de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abran, «la deuda no aumenta. ¿Por qué? Primero, porque se está gastando menos de lo que ingresa. Incluyendo los intereses, es imposible que aumente. ¿Para qué aumentaría? Uno aumenta su deuda cuando gasta más de lo que tiene, como se hacía antes. Y, como los intereses se pagan con los ingresos genuinos, lo que se mantiene es el capital. Por eso no hay aumento de la deuda del sector público con estos créditos».

Además, explicó que otra cosa que parece que va a hacer el Tesoro es comprar bonos argentinos en el mercado secundario si caen mucho. Eso sirve para sostener su valor y garantizar que no se desplomen. Lo mismo ocurriría si se compran en el mercado primario: el Tesoro de Estados Unidos adquiriría deuda del Tesoro Nacional para que este pague vencimientos a otros acreedores. En definitiva, lo único que cambia es el acreedor y, dado que los intereses se pagan, no hay aumento de deuda.

Respecto de la política cambiaria, una recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) contenida en la revisión del programa indica que «el tipo de cambio continuará moviéndose con flexibilidad dentro de la banda, mientras que las compras de divisas deberían continuar para reconstruir las reservas de acuerdo con los objetivos acordados».

El organismo agregó que, mientras tanto, «las condiciones monetarias se mantendrán restrictivas para impulsar una mayor remonetización y desinflación». Además, se esperan ajustes en el marco monetario y en las operaciones para mejorar la gestión de la liquidez y mitigar la volatilidad de las tasas de interés.

El FMI subrayó que «sigue siendo necesaria una mayor claridad sobre el régimen monetario y cambiario a mediano plazo». También advirtió que, aunque los esfuerzos iniciales para recuperar el acceso a los mercados internacionales de capital son positivos, la capacidad de Argentina para reembolsar sus obligaciones con el Fondo sigue sujeta a riesgos excepcionales y depende de una sólida implementación de políticas para fortalecer la sostenibilidad de la balanza de pagos.

Por último, concluyó que «la estricta implementación del plan de compra de reservas será fundamental para reducir estos riesgos».

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