El enemigo es la inflación

Si 2025 estuvo signado por las elecciones de medio término, el año que recién amanece tiene como objetivo bajar drásticamente la inflación para permitir que las inversiones terminen de moldear las bases del nuevo andamiaje económico.


Por Miguel Ángel Rouco

Cuando esta semana se difunda el índice de precios de diciembre se terminará de trazar un nuevo escenario en la lucha contra la inflación.

El gobierno está decidido a poner en caja este veneno económico que llevó a la quiebra al país fundamentalmente durante los últimos 50 años.

De acuerdo con la encuesta que realiza el Banco Central (BCRA), el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) muestra que la inflación esperada por los principales economistas y bancos estará en valores similares al mes anterior.

Así, en el último relevamiento del año, quienes participaron del REM estimaron una inflación mensual de 2,3% para diciembre. Quienes mejor proyectaron esa variable en el pasado (Top 10) reportaron también una inflación de 2,4% mensual para diciembre (+0,1 p.p. con relación al REM anterior). Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM ubicó sus estimaciones para diciembre en 2,3%. El Top 10 estimó una inflación núcleo también de 2,3% mensual para diciembre. Para el primer mes de 2026 se proyecta una inflación nivel general de 2%, previendo los analistas que continuará un sendero descendente que se extiende hasta junio próximo cuando la inflación mensual alcanzaría 1,5%.

El férreo control monetario deberá intensificarse. Para lograr ese objetivo, las autoridades deberán extremar los cuidados sobre todos los mecanismos de expansión monetaria sin que ello afecte una recuperación del crédito ni del nivel de actividad. Una verdadera tarea de alquimistas.

La motosierra y las desregulaciones deberán volver a funcionar plenamente. Tras la pausa electoral, el gobierno deberá volver a aplicar un severo recorte del gasto estatal, tal vez aumentando las concesiones al sector privado y tal vez eliminando las todavía capas geológicas burocráticas.

En este sentido, aún se observa que el sector público es un gran demandante del crédito existente, lo cual provoca un desplazamiento de la demanda contra el sector privado.

Aún a riesgo de disminuir, momentáneamente, la demanda global de bienes y servicios, si el Estado mantiene los actuales niveles de gasto, es muy probable que la inflación se mantenga elevada por otro año más.

Es imperioso que 2026 termine con una inflación menor al 15% anual. Reactivar la motosierra es clave.

Aún con todos los inconvenientes, el gobierno debería estimular las desregulaciones en muchas áreas económicas borrosas y que tienen altos niveles de concentración o bien presentan actividades difusas o revestidas de cierta atmósfera de sospechas.

Algunos de los sectores que debería abordar en materia de desregulación son el transporte, la salud y el sector asegurador, donde la transparencia está siendo dominada por la opacidad desde comienzos de siglo.

Ello provocaría un drástico descenso de los precios y mejoraría la competitividad no sólo de esos sectores sino de toda la economía.

Esta transparencia comenzó a aplicarse en materia monetaria y cambiaria y dio resultados, aunque aún la tarea no está concluida.

Ahora, el Banco Central (BCRA) aprobó la difusión de una nueva serie estadística, la Tasa de Intereses Moratorios (TIM), con el objetivo de brindar una nueva herramienta que permita a los tribunales determinar intereses moratorios para deudas en pesos en el marco de lo dispuesto en el inciso c del artículo 768 del Código Civil y Comercial de la Nación.

El proyecto fue sometido a consulta pública y la TIM comenzó a difundirse a partir del 8 de enero pasado.

La TIM se calcula con base en el promedio entre una tasa de interés pasiva (correspondiente a depósitos a plazo fijo en pesos a 30 días) y una tasa de interés activa (resultante del promedio ponderado de las tasas de los préstamos en pesos otorgados mediante documentos a sola firma y de los préstamos personales).

La tasa de interés promedio diaria utilizada como base para el cálculo de la TIM fluctúa dentro de dos bandas destinadas a preservar el valor de las deudas y garantizar su razonabilidad. En este sentido, la tasa efectiva diaria no puede superar la variación diaria del CER más un 3% efectivo anual, ni ser inferior a la variación diaria del CER menos un 3% efectivo anual.

De esta manera, el BCRA está ofreciendo una nueva herramienta que contribuye a fortalecer la seguridad jurídica y a promover la previsibilidad, la razonabilidad y la equidad en las relaciones económicas.

El camino es largo y sinuoso. Aún falta mucho, pero se está en el sendero correcto. La paciencia es esencial, pero la lucha contra la inflación es la clave del éxito del proceso.

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