Drones en enjambre, proyectiles Mach 15 y «ciudades de misiles»: el arsenal oculto de Irán que inquieta a EEUU

Un programa armamentístico desarrollado durante décadas por el ejército iraní podría desplegarse en cualquier momento y mantiene en vilo a sus enemigos.


El enfrentamiento entre Irán y la alianza integrada por Estados Unidos e Israel dejó al descubierto la magnitud de un programa armamentístico desarrollado durante décadas. Más que una acumulación de misiles y drones, lo que emerge es una arquitectura militar pensada para el desgaste, donde cada pieza cumple un rol específico dentro de un esquema de ataque escalonado.

La República Islámica no apunta a imponerse en un enfrentamiento convencional directo. Su planteo estratégico busca encarecer cualquier operación militar enemiga, obligando a sostener defensas costosas y permanentes frente a amenazas simultáneas de distinta naturaleza, Notas de Actualidad.

Tras el ataque a Teherán, Irán bombardeó distintas ciudades de Israel y hay varios muertos

El despliegue coordinado de misiles balísticos, proyectiles de crucero y enjambres de drones plantea un dilema táctico complejo. Sistemas antiaéreos como el Patriot o el Iron Dome fueron concebidos para interceptar amenazas específicas; cuando deben actuar ante ataques combinados, la presión sobre los recursos defensivos se multiplica.

Misiles balísticos: alcance y potencia en tres niveles

La columna vertebral del poder de fuego iraní está compuesta por misiles balísticos clasificados según su alcance. En el segmento de corto radio se ubican el Fateh-110, el Zolfaghar y el Qiam-1, todos con combustible sólido y capacidad de lanzamiento desde plataformas móviles, lo que facilita su rápida activación.

En la categoría intermedia aparecen el Ghadr, el Emad y el Khorramshahr. Este último sobresale por su capacidad de carga de hasta 1.500 kilogramos y un alcance cercano a los 2.000 kilómetros, lo que amplía significativamente su radio de impacto en Medio Oriente.

El alarmante pronóstico de Trump: cuánto podría extenderse el conflicto con Irán

En la cúspide tecnológica se encuentra la serie Fattah. Estos proyectiles incorporan vehículos de reentrada maniobrables, capaces de modificar su trayectoria en la fase final del vuelo y alcanzar velocidades estimadas entre Mach 13 y Mach 15, con un rango aproximado de 1.500 kilómetros. Esa combinación complica la intercepción y refuerza la capacidad disuasiva.

Drones y misiles de crucero: saturar para abrir brechas

La estrategia iraní no descansa únicamente en la potencia balística. Los misiles de crucero —como el Paveh, el Soumar y el Hoveyzeh— vuelan a baja altitud y siguen el relieve del terreno, lo que reduce su detección por radar y dificulta su neutralización.

A esto se suma la flota de drones Shahed, que superan los 2.500 kilómetros de alcance y transportan cargas explosivas de alrededor de 50 kilogramos. Su verdadero valor radica en el empleo masivo: son lanzados en ataques coordinados para saturar los escudos antimisiles y generar ventanas de vulnerabilidad que aprovechan los proyectiles de mayor poder destructivo.

Instalaciones subterráneas: la garantía de continuidad

Un componente clave del esquema iraní es su red de complejos subterráneos, conocidos como «ciudades de misiles». Excavados en zonas montañosas, estos espacios albergan lanzaderas, vehículos y arsenales protegidos de bombardeos aéreos.

Sucesión en Irán: quién podría reemplazar al líder supremo y cómo se elige

Esa infraestructura asegura la capacidad de represalia aun después de ataques intensivos contra objetivos en superficie, fortaleciendo la lógica de disuasión basada en la supervivencia del sistema.

La combinación de diversidad tecnológica, protección estratégica y doctrina de saturación configura un entramado difícil de neutralizar con una única solución defensiva. Más que un arma aislada, se trata de un conjunto integrado pensado para resistir golpes iniciales y sostener la presión en el tiempo.

Entradas relacionadas

Deja tu comentario