Desierto del Sahara: la enorme nube de polvo que la NASA captó desde el espacio

La imagen, obtenida por el instrumento MODIS, mostró una concentración de sedimentos que cubrió distintas zonas de Malí y países cercanos.


Una extensa nube de polvo fue captada por el satélite Terra de la NASA mientras avanzaba sobre el oeste de África y comenzaba a desplazarse hacia el océano Atlántico. La imagen, obtenida por el instrumento MODIS, mostró una concentración de sedimentos que cubrió distintas zonas de Malí y países cercanos.

El fenómeno llamó la atención de especialistas por la fecha en la que se produjo. Durante el final del verano en el hemisferio norte, las tormentas de polvo en el Sahara y el Sahel suelen comenzar a disminuir. Sin embargo, las condiciones atmosféricas registradas durante la primera semana de septiembre favorecieron la formación de una nube de gran extensión.

VIDEO| Cómo fue la conmemoración de los 25 años del 11-S en EEUU: drones, silencio y homenajes

El científico atmosférico Tianle Yuan, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, explicó que este tipo de episodios puede estar relacionado con los haboobs. Se trata de tormentas de polvo originadas por fuertes corrientes de aire asociadas a sistemas convectivos y tormentas eléctricas, capaces de levantar grandes cantidades de partículas del suelo.

Una vez que el polvo alcanza las capas superiores de la atmósfera, puede ser transportado por los vientos predominantes durante cientos de kilómetros. Este proceso está relacionado con la denominada Capa de Aire del Sahara, una masa de aire cálida y seca que puede desplazarse desde África hacia el Atlántico.

En determinadas condiciones, estas masas de polvo pueden atravesar el océano y alcanzar el Caribe y distintas zonas del continente americano. Sin embargo, los investigadores consideran poco probable que la nube registrada en esta oportunidad complete un recorrido transatlántico debido a que el fenómeno se produjo al final de la temporada.

La disminución progresiva de los vientos alisios también limita la capacidad de estas partículas para recorrer grandes distancias. Aun así, los especialistas mantienen bajo observación la evolución de la actividad atmosférica en el Sahara y el Sahel durante los próximos meses.

Otro de los factores analizados es el posible impacto de El Niño sobre la región. Este fenómeno climático puede generar condiciones más secas, aumentando la cantidad de sedimentos disponibles, aunque al mismo tiempo puede reducir la actividad convectiva y, por lo tanto, la frecuencia de los haboobs.

A 25 años del atentado a las Torres Gemelas: el documental que muestra las secuelas que dejó en EEUU

Más allá de sus efectos sobre la visibilidad y la calidad del aire, el polvo sahariano cumple una función ambiental relevante. Las partículas transportan minerales como fósforo hacia el océano Atlántico y la Amazonia, donde contribuyen a distintos procesos naturales. Además, la capa de aire seco asociada a estos desplazamientos puede dificultar temporalmente el desarrollo de algunos sistemas tropicales.

Entradas relacionadas

Deja un comentario