Desastre en Nepal: subío la cifra de muertos y temen por otro colapso

Los equipos de rescate continúan buscando a más de 1.500 personas que permanecen desaparecidas y trasladando a sobrevivientes hacia zonas seguras.


La cifra de muertos por las devastadoras inundaciones repentinas que afectaron a Nepal y China ascendió a 633, mientras los equipos de rescate continúan buscando a más de 1.500 personas que permanecen desaparecidas y trasladando a sobrevivientes hacia zonas seguras.

Los rescatistas trabajaron durante el viernes entre el barro y los escombros para localizar a personas atrapadas, mientras helicópteros evacuaron a miles de habitantes de las áreas más afectadas. En Nepal, las autoridades informaron que más de 3.700 personas fueron rescatadas y que miles de damnificados debieron ser trasladados.

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En el lado chino de la frontera también se registraron víctimas fatales y continúan las tareas de búsqueda. Los medios estatales mostraron evacuaciones de aldeas y el despliegue de equipos destinados a asistir a las personas afectadas por el desastre.

La situación se mantiene bajo máxima alerta debido al riesgo de nuevas inundaciones. La policía de Nepal informó que recibió información sobre la posible rotura de una represa en el lado del Tíbet y ordenó a los equipos de seguridad, rescate y asistencia que permanecieran preparados para trasladarse a zonas seguras.

Además, las autoridades habían advertido sobre el riesgo asociado a un nuevo lago de contención formado en la zona montañosa del Himalaya, en territorio chino. El lago, ubicado a unos 2.950 metros de altura, comenzó a desbordarse y generó preocupación por la posibilidad de nuevas crecidas en las áreas ubicadas aguas abajo.

La zona fronteriza de Gyirong, uno de los sectores más afectados, quedó cubierta por el agua y el lodo tras las inundaciones. Unos 680 rescatistas lograron llegar al lugar a pie y en balsas, mientras drones fueron utilizados para facilitar las tareas de asistencia.

Rescates entre el barro

En Nepal, los equipos del ejército también concentran sus esfuerzos en rescatar a personas que quedaron atrapadas dentro de un túnel hidroeléctrico en Rasuwa, parte del Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1.

Las imágenes difundidas desde la zona mostraron a los rescatistas ayudando a salir a sobrevivientes cubiertos de un lodo marrón oscuro. Las autoridades señalaron que varias personas permanecían atrapadas dentro de los túneles y que las tareas se complicaban por la cantidad de barro que bloqueaba los accesos.

“Es complicado encontrar los puntos de entrada y salida del túnel porque todo ha quedado cubierto de lodo. Nuestra primera prioridad es rescatar a las personas varadas”, explicó el vocero del ejército nepalí, el general de brigada Raja Ram Basnet.

La agencia de gestión de desastres de Nepal informó además que 3.253 personas fueron evacuadas por vía aérea desde las zonas afectadas. Los sobrevivientes, incluidos quienes resultaron heridos, fueron trasladados a Katmandú y a otros puntos seguros.

El origen de la catástrofe

Los científicos que analizaron imágenes satelitales señalaron que el desastre se habría originado por un desprendimiento de rocas en una zona ubicada por encima de un glaciar en el Himalaya. El movimiento arrastró parte del hielo y provocó un desplazamiento de agua y material rocoso hacia los valles.

El desprendimiento alcanzó una magnitud estimada de 5,2 en mediciones sísmicas. Las rocas y el agua procedente del deshielo incrementaron el caudal de los ríos y desencadenaron una corriente que arrasó con edificios, puentes y grandes cantidades de tierra tanto en el Tíbet como en Nepal.

Uno de los sobrevivientes fue Karbir Gaire, un agente de aduanas que se encontraba trabajando en Timure, la localidad nepalí más cercana a la frontera con China. Según relató, primero sintió que el suelo comenzaba a temblar y segundos después observó una gran masa de agua y barro avanzando hacia la localidad.

“Todos empezamos a correr de inmediato y, en cuestión de segundos, estábamos subiendo la colina”, relató Gaire, quien logró escapar junto a su familia. Sin embargo, aseguró que sus 15 compañeros de trabajo permanecen desaparecidos.

El sobreviviente describió el fenómeno como una “tormenta negra” y comparó la magnitud del desastre con un tsunami.

Entre las personas que continúan desaparecidas hay ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región por motivos laborales, turísticos o religiosos. Algunos podrían haber estado participando de una peregrinación al monte Kailash, en el Tíbet, un lugar considerado sagrado por distintas religiones.

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Estados Unidos también informó que alrededor de 90 ciudadanos estadounidenses permanecían desaparecidos. El presidente Donald Trump calificó la situación como “terrible” y aseguró que ofreció asistencia a las autoridades de Nepal.

Mientras la cifra de muertos asciende a 633, los equipos de emergencia mantienen las tareas de rescate y búsqueda ante el riesgo de nuevas crecidas en una región que continúa bajo alerta.

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