El conflicto estalló luego de que la Justicia otorgara la posesión del templo a uno de los sectores involucrados: el ultimátum de la Policía de la Ciudad para los que se niegan a abandonar el edificio.
La Policía de la Ciudad interviene este lunes en una sinagoga ubicada en Helguera 270, en el barrio porteño de Flores, por una disputa judicial entre dos grupos de fieles que reclaman la posesión del templo. La medida fue ordenada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99, a cargo del juez Camilo Jorge Almeida Pons.
El operativo comenzó luego de que la Justicia resolviera otorgar la posesión del inmueble a uno de los sectores involucrados en el litigio. El otro grupo, que permanece dentro del edificio, se negó inicialmente a retirarse, por lo que se dispuso la intervención de las fuerzas de seguridad para cumplir con la orden judicial.
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Durante el procedimiento, un Oficial de Justicia se presentó en el lugar y estableció un canal de diálogo con las personas que permanecían dentro del templo. Finalmente, ambas partes acordaron otorgar un tiempo prudencial para que aproximadamente 30 fieles terminaran sus rezos antes de avanzar con el desalojo.
La medida busca garantizar el cumplimiento de la resolución judicial y, al mismo tiempo, evitar incidentes y respetar las prácticas religiosas de quienes todavía se encuentran en el lugar.
Según trascendió, hay cuatro patrulleros de la Policía de la Ciudad apostados en la zona y la calle permanece momentáneamente cerrada. También se hizo presente la Policía Federal Argentina. Cerca de las 9.42, alrededor de 30 fieles y un rabino continuaban dentro de la sinagoga, mientras efectivos policiales y comerciantes permanecían en el exterior.
“Vamos a avanzar con el desalojo”, confirmó un oficial policial a un móvil televisivo. El horario establecido como límite para la permanencia dentro del inmueble sería las 11 de la mañana.
La postura de quienes ocupan el templo
En medio del operativo, un hombre que se presentó como presidente del templo aseguró ante la prensa que su familia considera que el inmueble le pertenece. Según relató, sus abuelos y sus padres fueron quienes compraron la propiedad y sostuvo que se trata de un templo con 70 años de historia.
“Mis abuelos y mis padres fueron los compradores (del inmueble). Es un templo de 70 años que fue comprado y está escrito en Los 10 Mandamientos que un templo nunca se puede demoler o vender, que queda para la historia y acá hay 70 años”, afirmó.
El hombre sostuvo además que su sector se enteró de la situación cinco meses atrás y que considera que quienes permanecen allí son los titulares legítimos. También denunció que, según le informaron en una inmobiliaria, la propiedad habría sido vendida mediante un título que calificó de adulterado.
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“Me fui a una inmobiliaria y me dijeron que fueron con un título de propiedad adulterado y que se había vendido la propiedad. Está todo en AMIA, nos vamos a quedar toda la vida y el lugar va a quedar para nuestros nietos y bisnietos. De ninguna manera lo vamos a entregar”, aseguró.
Además, afirmó que los supuestos compradores tendrían la intención de ampliar la galería ubicada junto al templo.
Hasta el momento, el operativo se desarrolla bajo la supervisión del Oficial de Justicia y no se registraron enfrentamientos ni hechos de violencia. La Policía de la Ciudad indicó que su función consiste en garantizar la seguridad y colaborar con la ejecución de la orden emitida por la Justicia.
El origen del conflicto por la sinagoga
La disputa se remonta a la venta del inmueble en junio de 2025 a Kal Nidre S.A.. De acuerdo con la denuncia presentada por la Comunidad Israelita Ortodoxa, después de la operación se firmó un contrato de comodato que permitía a la institución continuar utilizando el templo hasta el 31 de agosto de 2026.
Ese acuerdo contemplaba que la comunidad trasladara progresivamente sus objetos religiosos y mobiliario a su nueva sede, ubicada en Luis Viale 2643.
Sin embargo, la representante legal de la comunidad, Paola Fernanda Naranjo, denunció que a fines de julio de 2026 el acceso al templo fue bloqueado y que personas que no estaban autorizadas ingresaron al inmueble y modificaron sus accesos.
Según la presentación judicial, esa situación impidió que los miembros de la comunidad pudieran continuar retirando sus pertenencias. La denuncia también señala que el hecho fue constatado mediante una actuación policial y una resolución de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 22.
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La comunidad sostiene que quienes ocupan actualmente el inmueble no tienen legitimación para reclamar derechos sobre la propiedad. En la resolución fiscal citada en la causa se indicó que “los mismos carecen de legitimación para reclamar cualquier tipo de título sobre el bien inmueble donde funciona la sinagoga”.
Además, la institución advirtió sobre el riesgo para objetos litúrgicos y libros sagrados que todavía se encuentran en el edificio y señaló que la permanencia de los ocupantes podría impedir el cumplimiento del acuerdo celebrado con Kal Nidre S.A., que establece la entrega del inmueble completamente desocupado.
El expediente, denominado “Comunidad Israelita Ortodoxa Asociación Civil c/Ocupantes Inmueble Helguera 270/2 CABA s/Interdicto”, tramita ante la Justicia Civil porteña. La comunidad solicitó una medida cautelar para recuperar el inmueble y pidió que se habilite al Oficial de Justicia a utilizar la fuerza pública en caso de ser necesario.
Por el momento, la resolución sobre el futuro del inmueble permanece en el ámbito judicial, mientras el operativo de desalojo continúa bajo la supervisión del funcionario encargado de ejecutar la orden.
