Los correos electrónicos filtrados expusieron el impactante plan del magnate y el ex asesor de Donald Trump para debilitar al Vaticano.
La publicación de miles de correos electrónicos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos volvió a colocar al financista en el centro de la escena global, esta vez por mensajes que hacen referencia directa al Vaticano, a los papas Benedicto XVI y Francisco, y a denuncias de abuso sexual y presuntas maniobras financieras dentro de la Iglesia Católica.
Entre ese material aparecen intercambios mantenidos en febrero de 2013, en plena conmoción por la histórica renuncia de Benedicto XVI, ocurrida el día 20 de ese mes. Uno de los diálogos más llamativos involucra al periodista Edward Jay Epstein —fallecido en 2024 y sin vínculo familiar con el magnate—, quien intercambió opiniones con Epstein sobre los cambios que atravesaba la Santa Sede.
Según esos correos, el foco no estaba puesto en la dimisión papal sino en el control del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco Vaticano.
El Banco Vaticano y la renuncia de Benedicto XVI
En un mensaje fechado el 21 de febrero de 2013, Edward Jay Epstein sostuvo que “el cambio más importante en el Vaticano” no era la salida del Papa, sino el recambio de poder en el IOR. Menos de una hora después, Jeffrey Epstein copió ese texto y se lo envió al economista Larry Summers, exsecretario del Tesoro durante la presidencia de Bill Clinton y asesor de Barack Obama.
Dos días antes, el 19 de febrero, Summers había escrito al financista sobre un pedido presentado en 2011 por víctimas de abuso sexual para que el Tribunal Penal Internacional investigara al Papa y a tres altos funcionarios del Vaticano por supuesto encubrimiento. Sin embargo, según los correos, ese tema no concentró la atención del entorno de Epstein, que se enfocó casi exclusivamente en la dimensión financiera del escándalo.
Impactante | Salen a la luz imágenes de Jeffrey Epstein sin vida y detalles sobre su muerte
En otro mensaje, Edward Jay Epstein detalló el contexto que rodeó la salida de Ettore Gotti Tedeschi de la presidencia del Banco Vaticano: “En mayo último el presidente del Banco Vaticano, Ettore Gotti, fue despedido después de que las autoridades italianas abrieran una investigación sobre una extensa red de sobornos en la cual él supuestamente estaba involucrado”, escribió el periodista, en referencia a hechos vinculados al caso conocido como Vatileaks.
Luego agregó que en la vivienda del banquero se encontraron 47 dossiers con información sensible, entre ellos datos sobre supuestos enemigos internos dentro del Vaticano. “Tenían instrucciones de cómo ser usadas en caso de que le pasara algo porque conocía los secretos del Vaticano”, señaló.
Informes secretos, errores y lecturas políticas
Según esos correos, Gotti Tedeschi temía por su vida y, hacia fines de 2012, cooperaba con la investigación del Gobierno italiano. En ese contexto, Edward Jay Epstein afirmó que el Colegio Cardenalicio había designado al abogado alemán Ernst von Freyberg como nuevo titular del IOR en los últimos meses del pontificado de Benedicto XVI.
Esa afirmación, sin embargo, no se ajusta al funcionamiento institucional de la Iglesia. De acuerdo con precisiones publicadas esta semana por el sitio The Pillar, Gotti Tedeschi fue destituido mediante un voto de censura de la junta de superintendencia del Banco Vaticano, no por decisión directa del Colegio Cardenalicio.
En paralelo, los cardenales Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore de Giorgi elaboraron, por pedido de Benedicto XVI, un informe reservado sobre corrupción dentro de la Curia romana. Ese documento quedó en manos del papa Francisco tras su elección en 2013, antes de la salida definitiva de Joseph Ratzinger del Vaticano.
Por qué a Trump le será difícil superar el escándalo de los archivos de Epstein
En los mails también aparece una referencia política posterior: el exasesor de Donald Trump, Steve Bannon, impulsó la idea de un documental titulado “In the Closet of the Vatican” (“En el clóset del Vaticano”), con el que, según sus propias palabras, buscaba “derrocar a Francisco” una vez que Jorge Bergoglio asumió como sucesor de Benedicto XVI.
Los correos, difundidos más de una década después, vuelven a exponer cómo el nombre de Jeffrey Epstein aparece conectado a debates sensibles sobre poder, dinero y disputas internas en una de las instituciones más influyentes del mundo.
