Su entendimiento en la última línea y la solidez que aportan ilusionan al equipo de cara a la defensa del título.
La selección argentina encuentra en la solidez de su defensa una de sus principales fortalezas en el camino hacia el Mundial 2026. En ese esquema, Cristian “Cuti” Romero y Lisandro Martínez se consolidan como una de las parejas centrales más confiables del torneo, aportando seguridad, intensidad y una conexión que se ha ido fortaleciendo con el paso del tiempo.
Ambos defensores no solo comparten la responsabilidad de sostener la última línea del equipo, sino también una sincronización que se refleja en su lectura de juego, la anticipación en los cruces y la capacidad para resolver situaciones de alta presión. Esa compenetración ha sido clave para que Argentina mantenga una estructura defensiva sólida frente a rivales de distintos estilos.

La relación futbolística entre Romero y Martínez se ha construido con continuidad en la selección y una adaptación mutua dentro del sistema táctico. Más allá de sus características individuales —la agresividad y potencia del defensor del Tottenham y la salida limpia y versatilidad del zaguero del Manchester United—, ambos han logrado complementarse de manera eficaz.
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En el cuerpo técnico valoran especialmente la comunicación constante entre los dos centrales, un aspecto que permite ordenar al resto de la defensa y sostener el equilibrio del equipo en momentos de transición. Esa coordinación se vuelve determinante en partidos de alta exigencia, donde los detalles pueden definir el resultado.
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De cara al Mundial 2026, la dupla aparece como una de las piezas fundamentales del proyecto argentino, que busca mantener la identidad competitiva que lo llevó a la cima en los últimos años. La experiencia acumulada en competiciones internacionales y el crecimiento conjunto refuerzan la idea de una defensa consolidada.
Con un recorrido que se fue afianzando con el tiempo y una sociedad cada vez más natural dentro del campo, Romero y Lisandro Martínez representan hoy una de las bases sobre las que Argentina construye su ilusión mundialista.

