El hijo de la expresidenta protestó por la falta de inversión en Quilmes, localidad que gobierna Mayra Mendoza.
A pocos días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, declaraciones de Máximo Kirchner reavivaron la interna del peronismo. El diputado nacional y presidente del PJ bonaerense reclamó al gobernador Axel Kicillof mayor inversión en Quilmes, municipio administrado por la intendenta Mayra Mendoza, referente de La Cámpora.
“Hace un año, en un acto en La Plata, me decían ‘qué linda está la ciudad’. Ojalá el gobernador ponga la misma plata en Quilmes que en La Plata”, expresó Kirchner en la inauguración del polideportivo Diego Armando Maradona, acompañado por Mendoza y dirigentes de su espacio. Sus dichos apuntaron a una presunta preferencia del mandatario hacia distritos vinculados a su sector político.
Ese mismo día, Kicillof encabezó otro acto en Quilmes, donde inauguró una alcaidía departamental con capacidad para 312 internos y una inversión provincial de $15.091 millones. En su discurso, atribuyó las dificultades para avanzar en obras al recorte de fondos nacionales dispuesto por Javier Milei.
La respuesta a las críticas llegó a través de la vicegobernadora Verónica Magario, quien defendió la política de infraestructura de la gestión provincial. “El gobernador ha hecho una inversión como nunca, tanto en el interior como en el conurbano”, sostuvo. Además, intentó restar tensión a la interna: “Hoy todos tendríamos que estar mirando a quien destruye el país y no entrar en discusiones de inversiones o no inversiones”.
Magario remarcó que Quilmes, al igual que otros distritos, recibió aportes significativos en materia de obras públicas.
