Cómo China dejó atrás la ortodoxia maoísta y se convirtió en potencia mundial

En 1977 el Comité Central del Partido Comunista de la República Popular China terminó con la ortodoxia maoísta. Más detalles.


Por Fernando Del Corro

El 22 de julio de 1977 el Comité Central del Partido Comunista de la República Popular China terminó con la ortodoxia maoísta implementada durante los 28 años previos e inició un camino de reformas. Adoptó un sistema económico capitalista bajo férreo control estatal, que ha llevado al país a convertirse en la principal economía planetaria, con un producto interno bruto por poder de compra (PIB PPP) que ya era de 21,14 billones de dólares estadounidenses en 2016, por delante de los 18,56 billones de los Estados Unidos de América.

Ese 22 de julio el PC restableció en sus viejos cargos a Deng Xiaoping, quien había sido destituido tiempo atrás por la llamada “Banda de los Cuatro”, liderada por la viuda de Mao Zedong, Jian Qing. Ella, en compañía de los dirigentes Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen, todos de Shanghai, llevaron adelante la “Revolución Cultural” impulsada por Mao a partir de 1966, en el marco de su confrontación con el primer ministro soviético Nikita Sergueievich Jruschov.

Los conflictos internos en la dirigencia comunista alrededor de las políticas económicas ya se habían iniciado hacia 1961, aún durante la firme conducción de Mao, cuando muchos consideraron fracasado el “Gran Salto Adelante” lanzado en 1958: el abandono de la tradicional política agraria reemplazado por un sistema de colectivización forzosa que terminó con los pequeños productores, mientras se impulsaba una industrialización acelerada.

Fue así que, a partir de los problemas generados por el “Gran Salto Adelante”, crecieron en el PC dirigentes como Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping, protegido este último por el número dos de la Revolución China, el canciller Zhou Enlai. Se debilitó el poder de Mao, por lo cual reaccionó impulsando la “Revolución Cultural” en 1966, que incluyó la destrucción de monumentos milenarios.

Al morir Mao en septiembre de 1976, la “Banda de los Cuatro” arreció en la persecución de los disidentes. Algunos, como Deng, fueron destituidos de sus cargos y hasta encarcelados, y en el caso de éste, responsabilizado como promotor de los incidentes en la Plaza de Tian’anmen, por lo que fue relevado como viceprimer ministro, vicepresidente del PC y jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación en abril de 1977.

Pero los desplazados fueron recuperando el poder y así Deng fue repuesto en sus cargos tres meses después, para convertirse en la figura dominante tras la muerte de Zhou en diciembre de 1978, con pleno respaldo del Ejército. En 1981 hizo aplicar duras condenas a los integrantes de la “Banda de los Cuatro”, mientras inició un proceso de cambios que en materia económica se denominó “Socialismo con características chinas”.

Hasta comienzos de los años 1980 el eje de esa política se basó en la descolectivización de la tierra, la autorización para los emprendimientos privados y la apertura para las inversiones extranjeras, mientras que hacia fines de esa década se incluyeron la privatización de empresas estatales y se eliminaron los controles de precios y normas proteccionistas. Aunque permanecieron en el área pública la banca y el sector petrolero.

Ya para 2005 el sector privado generaba el 70% del PIB, que desde las reformas había crecido, hacia 2010, a razón del 9,5% anual. Esa cifra luego disminuyó para situarse en el 7,3% en 2014, 6,9% en 2015 y 6,7% en 2016, estando compuesto el mismo en un 42,4% por los servicios, en un 29,3% por la industria y en un 28,3% por la agricultura, mientras sus exportaciones alcanzan al 22% del mismo y sus importaciones al 16,5%, lo que le ha generado una acumulación de recursos que han convertido al país en el principal acreedor de bonos del Tesoro estadounidense, aunque todo ello bajo un férreo control de la conducción del PC.

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