El reconocido chef dio detalles de cómo fue la excursión en la que sufrió una falla multiorgánica que lo mantuvo internado cerca de un mes.
Christian Petersen, el reconocido chef que el pasado 12 de diciembre sufrió una falla multiorgánica luego de una excursión al volcán Lanín que lo mantuvo 26 días en terapia intensiva y 10 en unidad coronaria, y que casi le cuesta la vida, se recupera en su domicilio y de a poco va retomando su vida laboral.
En una extensa entrevista con el diario La Nación, Petersen, que perdió al menos 18 kilos en el último mes y medio, contó que la idea de escalar el Lanín le había surgido durante un viaje previo a San Martin de los Andes, en el que hizo una comida para una fundación que dirige su tío, Tommy Petersen.
“Justo en una de las charlas de la comida me habían contado que era una buena época para subir el Lanín. Mi idea era hacer dos días de descanso, subir el Lanín y después dedicar dos días a charlar con Tommy”, relató Petersen, quien aclaró que pese a no tener experiencia previa en el andinismo sí era una persona que entrenaba “2 o 3 horas” por día.

Chef argentino. 11.03.2025.
Lo que ocurrió durante la excursión, reveló el chef, es que “a la mitad de la subida” notó que había mucha gente en el camino y se quiso bajar. “El guía me dijo ‘te conviene seguir’ porque ya estábamos ahí. Llegué a la base donde se hace la previa antes de hacer cumbre y el guía me dice ‘mañana hacemos cumbre’. Le respondí: ‘no, mañana yo me vuelvo a casa, porque no es lo que yo me imaginaba’. Pensé que íbamos a ir en un grupo muy reducido. Que iba a estar en silencio. Había tenido un año muy difícil», reconoció.
En 2025, señaló Petersen en ese sentido, había enfrentado dificultades personales, entre ellas la muerte de un conocido. “Se había muerto un socio mío dos meses antes. Fue durísimo para toda la empresa y para mí personalmente. (…) También tuve un tema en diciembre medio violento, con gente del sindicato que me amenazó con armas. Estaba reestresado. Y la verdad es que con todo eso se me hizo un combo medio depresivo. Además, yo a veces tengo un tema de ataque de pánico: cuando estoy con mucha gente mucho tiempo me agarra una cosa de querer estar a solas“, explicó.
Y continuó, respecto a los motivos que lo llevaron a querer bajar: “Me pasó que cuando subí al Lanín parecía la 9 de Julio. Sí tengo algo lindo para decirte es que cada grupo que pasaba era ‘¡chau, Petersen, suerte’. En el grupo éramos ocho: subieron siete por un lado y yo subí con un portador a solas, para tratar de hacer un poco de silencio. Pero cuando llego a la base había 40 personas y en la carpa éramos diez. Todo el mundo quería charlar de cocina, yo de las flores que había en el volcán. Y la verdad es que a la noche me agarró un poco de claustrofobia —dicen que te agarra un ataque de la montaña por la falta de aire—, y me quise bajar“.
En ese momento, el guía le explicó que no podía descender, que debía esperar a la mañana siguiente. “Me agarró entonces un ‘me quiero bajar ya’. Por suerte en el grupo me comprendieron. Había una azafata de Aerolíneas, Julieta, que tiene manejo de los ataques de pánico que le agarran a la gente en los aviones y me calmó. Me fui a dormir. Al otro día, bajé“.
Hospitalización
El descenso lo hizo “corriendo, feliz”, sin saber lo que le esperaba: “Quizás me puse demasiado al límite, quizás no me escuché. Tendría que haberme hecho un chequeo mejor al que me había hecho», reflexionó, respecto a las condiciones de salud que lo llevaron al colapso.
Según explicó el chef, luego de la bajada, que no le presentó dificultades, apareció prefectura y le dijo que tenía que esperar a una ambulancia que estaba en camino, para un chequeo. “Me midieron las pulsaciones y tenía una arritmia que habría que ver desde cuándo la tengo, porque para mí yo estaba normal. Estaba manija como estoy la mitad de mis días”, aseguró. Después, lo trasladaron al hospital, lo medicaron y perdió la conciencia.
“Hay 30 días en los que no sé qué paso (…) Eso es lo último (que recuerdo). Después me acuerdo que me desperté en el Hospital Alemán. Con mi hijo, mi mujer y mi mejor amigo diciendo: ‘escuchá, casi te morís’”, dijo sorprendido. Al despertar, siguió Petersen, “me agarraron muchas ganas de vivir. Me desperté sintiendo mucho amor” porque “mi familia entraba mucho a la terapia a darme energías”.
Los médicos le explicaron que su cuadro se dio por varias causas. “Estaba intoxicado en Brasil, dicen que puede haber sido dengue o zika; tenía un virus en el corazón, o sea que ya tenía el corazón un poco inflamado; veinte días antes me había hecho una radiografía y (mostraba que) estaba saliendo de una neumonía… Más el estrés, más la montaña, fueron cinco factores que hicieron que fallara. Bajé muy rápido y eso desató una arritmia altísima. No me dijeron cuántas pulsaciones, pero muy altas. Y ahí me llevan al hospital, ven que estaba con una arritmia terrible y me bajan a cero. Mi corazón se relajó y ahí fallaron todos los órganos. Me ponen en respirador y ahí arranca el trabajo maravilloso de los médicos», relató.
Después de la internación, salió con dificultades para caminar, y con temblores en la mano. “Te diría que al 5% de lo que soy físicamente. Voy mejorando casi un 10% por semana. Ayer quise agarrar la bici y no la pude levantar, y yo hacía todos los días 60, 70 kilómetros. Hoy estoy al 20%, aprendiendo a reeducar mis neuronas, mis nervios, mis músculos. Perdí casi 18 kilos. En la terapia perdés mucho músculo. Entonces estoy ahora rehabilitando mis músculos”, indicó.
