Especialistas advierten que el evento ya comenzó y podría provocar un aumento de las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del país. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene un monitoreo permanente de su evolución.
El fenómeno de El Niño ya comenzó oficialmente y los organismos meteorológicos internacionales advierten que podría convertirse en el episodio más intenso registrado en las últimas décadas. Mientras distintos países de América Latina preparan planes de contingencia, en Argentina el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) sigue de cerca la evolución del evento por los posibles impactos que podría generar durante los próximos meses.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que el fenómeno se instaló en el océano Pacífico tropical y estimó un 63% de probabilidades de que alcance la categoría de «muy fuerte», al superar los 2 °C de anomalía en la temperatura superficial del mar. De concretarse ese escenario, se trataría de un evento de gran magnitud, popularmente conocido como un «Súper El Niño».

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, las condiciones actuales indican que la temperatura del océano Pacífico permanecerá por encima de los valores normales durante los próximos meses.
Según los pronósticos oficiales, esta situación podría favorecer un incremento de las lluvias en amplias zonas del país, especialmente durante la primavera y el verano, además de provocar temperaturas superiores a las habituales en distintas regiones.
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Los especialistas aclaran que los efectos no serán iguales en todo el territorio nacional, ya que dependerán de la interacción con otros sistemas atmosféricos. Sin embargo, el SMN aseguró que mantiene un monitoreo permanente para actualizar los pronósticos y emitir alertas en caso de que sea necesario.
Qué es El Niño y por qué preocupa
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando aumenta de manera anómala la temperatura de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Ese calentamiento modifica la circulación de la atmósfera y altera los patrones normales del clima en gran parte del planeta, provocando lluvias intensas en algunas regiones, sequías en otras, olas de calor e incluso cambios en la actividad ciclónica.

En América del Sur, suele asociarse con precipitaciones por encima de lo normal en sectores del este del continente, mientras que otras zonas pueden experimentar condiciones más secas o temperaturas extremas.
América Latina ya se prepara para el impacto
La preocupación no alcanza solo a Argentina. Diversos gobiernos de la región comenzaron a implementar medidas preventivas ante el posible fortalecimiento del fenómeno.
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En Brasil, los especialistas anticipan lluvias intensas en el sur y sequías en parte de la Amazonia, con posibles consecuencias para la producción agrícola.
En Perú, el Senamhi mantiene una alerta meteorológica y estima que El Niño podría extenderse hasta abril de 2027, mientras que el Gobierno anunció que la prevención será una de sus principales prioridades.
Por su parte, Chile, Colombia, México, Centroamérica y Paraguay también reforzaron sus sistemas de monitoreo y preparación ante posibles inundaciones, incendios forestales, olas de calor y alteraciones en la disponibilidad de agua.
La importancia de la prevención
Los expertos coinciden en que, aunque todavía es pronto para determinar con precisión la magnitud de los impactos en cada región, el seguimiento permanente será clave para reducir los riesgos.
En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional continuará actualizando sus pronósticos estacionales y recomienda seguir la información oficial para anticiparse a posibles eventos extremos, especialmente durante la segunda mitad del año y el inicio de 2027.
Si las proyecciones de la NOAA se cumplen, América Latina podría enfrentar uno de los episodios de El Niño más intensos de las últimas décadas, con efectos que alcanzarían tanto al clima como a la agricultura, la disponibilidad de agua, la infraestructura y las actividades económicas de numerosos países.
