El expresidente aseguró que el testimonio es falso y apuntó contra “el uso indebido” de las políticas de género.
Alberto Fernández dio una extensa entrevista en la que habló principalmente sobre la causa “Seguros” y la denuncia de Fabiola Yáñez contra el expresidente por violencia de género.
“Me hace un daño enorme que alguien crea que le levanté la mano a la madre de un hijo mío”, comenzó diciendo el exfuncionario acusado. Apuntó que pronto se conocerá la verdad y remarcó que “los tuiteros” lo tildan de golpeador.
También sostuvo: “Sus amigas declararon que los golpes se los realizaba por su adicción al alcohol y luego los iba a usar en mi contra”. Aclaró que algunas situaciones mencionadas eran imposibles porque “mi hijo Francisco no había nacido”. Además, señaló que su expareja tiene problemas de ira y cerró con la frase: “Nadie vio un ojo morado”.
Fernández recalcó que “su única prueba es el testimonio de Fabiola” y planteó que, si bien las políticas de género o “woke” son válidas en sus reclamos, en la práctica muchas veces “estas leyes son usadas indebidamente”. Se refirió concretamente a las denuncias falsas realizadas por mujeres hacia hombres.
Sobre la coyuntura económica, opinó que el dólar está “contenido a la fuerza” y cuestionó duramente la ayuda de Estados Unidos: “Que Trump diga que hay que votar a Milei es de una gravedad enorme”.
En sus redes sociales, Alberto Fernández subrayó lo que, según él, es central de su testimonio: “La falsa denuncia de Fabiola Yáñez, falsos testimonios, las pruebas ignoradas, las arbitrariedades de Julián Ercolini, el interés de Clarín sobre los seguros del Estado y los dislates del presente libertario”.
