A 152 años del “Pánico de 1873”: las crisis financieras que marcaron al mundo y a la Argentina

El 18 de septiembre de 1873 cayeron las bolsas de casi todo el mundo con el índice de Tokio a la cabeza con el 5,4% de pérdida.


El 18 de septiembre de 1873 cayeron las bolsas de casi todo el mundo con el índice de Tokio a la cabeza con el 5,4% de pérdida, lo que demuestra la falta de confianza en la marcha de la economía mundial.

El bélico dios Marte, de la guerra, ha venido demostrando en los últimos siglos que también tiene premoniciones económicas y así es como desde hace algo menos de un siglo se viene anticipando, en sus días, los martes, a Mercurio, su colega del panteón romano, dios de los comerciantes, para crisis que suelen desatarse en el día de éste, los miércoles.

Así, hace poco cayeron las bolsas de casi todo el mundo con el mayor índice en Tokio del 5,4%, a la que acompañaron con valores menores, pero que muestran la falta de confianza en la marcha de la economía mundial: Milán (3,21%), Atenas (2,89%), Madrid (2,45%), París (1,98%), Frankfurt (1,1%), Nueva York (1,1%) y Londres (0,99%).

No son cifras catastróficas pero sí indicativas de una preocupación mundial por los problemas que atraviesa la economía, entre ellos la caída del producto bruto industrial de Alemania del 1,2% en diciembre pasado y el sostenido derrumbe del petróleo, que pasó de más de 100 dólares por barril a rondar los 30 dólares. En la Argentina, esto obligó al Banco Central a intervenir en el mercado cambiario con más de u$s 300 millones.

La caída de la Bolsa de Viena, el jueves 9 de mayo de 1873, desató la primera gran crisis mundial del capitalismo, que se expandió rápidamente por Europa y se acrecentó el 18 de septiembre de ese año con la quiebra de Jay Cooke and Company, tras fracasar en la colocación de bonos para el Ferrocarril Pacífico Norte.

Esa crisis se agudizó años después con las Guerras de los Balcanes, que desembocaron en la Primera Guerra Mundial, y que afectó severamente a la Argentina, poniendo fin en 1913 a los 20 años de gran crecimiento macroeconómico logrados tras el arreglo con acreedores impulsado por el ministro Juan José Romero durante la presidencia de Luis Sáenz Peña.

La segunda gran crisis fue la de Wall Street, el martes 29 de enero de 1929, originada por el estallido de otra burbuja financiera. Estados Unidos, que ya en 1896 había superado el PBI de Reino Unido, se había convertido en el banquero universal tras la Gran Guerra.

También esa crisis golpeó a la Argentina hasta que, a partir de 1933, las políticas de Federico Pinedo y Raúl Prebisch —con la creación de las juntas de Granos y Carnes, la reforma tributaria con el Impuesto a los Réditos (hoy Ganancias) y la fundación del Banco Central— permitieron una recuperación más temprana que la europea, que llegó recién en los años 50.

Pasado medio siglo, el martes 28 de febrero de 2007, una nueva crisis se desencadenó en la Bolsa de Nueva York, esta vez por la burbuja inmobiliaria, que llevó a la quiebra a Lehman Brothers y forzó al gobierno estadounidense a estatizar de hecho a gran parte de sus bancos mediante la Reserva Federal.

Desde entonces, la economía mundial transitó con altibajos, marcados por los precios del petróleo y del oro. El retroceso del crudo se acentuó con la superproducción de Arabia Saudita, la irrupción del shale en Estados Unidos y el avance de un nuevo mix energético basado en GNL y carbón mineral.

Así, el martes 9 de febrero de 2016 se produjo una nueva corrida bursátil, centrada en la caída del petróleo, que no sólo afectó a países como Venezuela, sino también a grandes grupos financieros con bonos de corto plazo ligados al crudo.

La debacle castigó a quienes habían invertido en títulos de entidades como Bank of America, Citibank, Credit Suisse, Goldman Sachs, HSBC, JP Morgan, Morgan Stanley y UBS, con pérdidas que superan los u$s 1.300 millones.

No es casual que en la caída de la Bolsa de Madrid, el promedio haya sido impulsado por el retroceso de las acciones de los bancos BBVA y Santander, con bajas del 4,7% y 4,3%, respectivamente.

De todos modos, quienes apuesten a un repunte del crudo podrían encontrar una oportunidad en esos bonos hoy desvalorizados, aunque, según los analistas, el escenario energético actual no hace prever una fuerte suba a corto plazo.

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