El racionamiento afecta a unas 180.000 propiedades y combina una sequía histórica con problemas estructurales en la red de distribución.
Puerto Rico atraviesa una grave crisis de agua potable que dejó a cientos de miles de personas sin suministro durante períodos de hasta 48 horas. Las autoridades implementaron un sistema de racionamiento en distintas zonas de la isla ante el descenso crítico de las reservas y la falta de lluvias.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la medida afecta a unas 180.000 propiedades abastecidas por el embalse de Carraízo, una de las principales fuentes de agua para el área metropolitana de San Juan y otras regiones. El suministro fue dividido en grupos para aplicar cortes rotativos durante dos días.

La situación generó preocupación entre los habitantes, que en algunas zonas deben recurrir a camiones cisterna para conseguir agua y llenar sus depósitos.
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Por qué Puerto Rico enfrenta una crisis de agua
La escasez no responde únicamente a la falta de lluvias. Especialistas y autoridades señalan que el problema se agravó por el deterioro de la infraestructura hídrica, las pérdidas en las tuberías y la falta de inversiones sostenidas durante años.
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Según datos de la autoridad del agua de Puerto Rico citados por medios estadounidenses, cerca del 65% del agua se pierde o no llega a facturarse, principalmente debido a fugas y al mal estado de las tuberías.
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A este escenario se suma la disminución de la producción de algunas plantas de potabilización, afectadas por años de dificultades económicas y una inversión insuficiente en el sistema.
La combinación entre una infraestructura debilitada y una menor disponibilidad de agua convirtió una sequía que podría haber sido manejable en un problema mucho más grave.
El embalse de Carraízo, en el centro del problema
Uno de los principales focos de preocupación está en el embalse de Carraízo, cuyo nivel descendió de manera significativa debido a la falta de precipitaciones.
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, explicó que el racionamiento fue implementado después de analizar el estado del embalse y los pronósticos meteorológicos.
Puerto Rico registró en julio el mes más seco de su historia, mientras que actualmente cerca del 68% del territorio se encuentra bajo condiciones de sequía, según los datos citados por las autoridades.
El escenario obligó al gobierno a aplicar restricciones en siete regiones que dependen habitualmente del embalse para su abastecimiento.
Familias recurren a camiones cisterna
Con los cortes de agua en distintas zonas, numerosos habitantes comenzaron a buscar alternativas para abastecerse.
En San Juan y otras localidades afectadas, se formaron filas frente a camiones cisterna enviados por las autoridades para distribuir agua entre los vecinos.
La incertidumbre también aumentó debido a que algunos sectores no recuperaron el suministro en los horarios anunciados inicialmente.
La situación provocó críticas de residentes y dirigentes comunitarios, que reclamaron mayor información sobre el cronograma de cortes y la restitución del servicio.
Un problema que Puerto Rico ya sufrió en el pasado
El racionamiento de agua no es un fenómeno nuevo en la isla. Puerto Rico ya había implementado medidas similares en 2015 y 2020, cuando cientos de miles de hogares recibieron agua corriente de manera intermitente.
Sin embargo, el contexto actual vuelve a poner en discusión la capacidad de la infraestructura para enfrentar períodos prolongados de sequía.
Además de la falta de precipitaciones, los expertos mencionan como factores agravantes la acumulación de sedimentos en los embalses, las pérdidas de agua en la red y el deterioro de las instalaciones.
La sequía vuelve a poner el cambio climático en el centro del debate
La crisis también reavivó la discusión sobre el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos en Puerto Rico.
La isla ha sufrido durante los últimos años huracanes, períodos de lluvias extremas y episodios de sequía. Los científicos advierten que el cambio climático puede modificar la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos, aumentando la presión sobre infraestructuras que ya presentan importantes problemas.
En este escenario, las autoridades puertorriqueñas enfrentan el desafío de garantizar el acceso al agua mientras esperan una mejora en las condiciones meteorológicas.
Por ahora, no existe una fecha definida para el final del racionamiento. Mientras las reservas continúan bajo presión, cientos de miles de personas dependen de los cronogramas de distribución y de los camiones cisterna para acceder a un recurso básico: el agua potable.
